Páginas

domingo, 29 de marzo de 2026

Malena o la condena de la belleza: memoria, deseo y crueldad

Título original:
Malèna. Año: 2000. País: Italia. Dirección: Giuseppe Tornatore. Guion: Giuseppe Tornatore. Música: Ennio Morricone. Fotografía: Lajos Koltai. Montaje: Massimo Quaglia. Duración: 92 min. Género: Drama. Reparto: Monica Bellucci, Giuseppe Sulfaro, Luciano Federico, Matilde Piana,  Pietro Notarianni 

Malèna es una de las obras más personales de Giuseppe Tornatore, un relato de iniciación envuelto en memoria, deseo y pérdida. Ambientada en la Sicilia de la Segunda Guerra Mundial, la película sigue la fascinación de un adolescente por una mujer cuya belleza la convierte en objeto de deseo… y de condena social. El film destaca por su cuidada estética —con una fotografía de tono cálido y evocador— y por la inolvidable partitura de Ennio Morricone, que refuerza su carácter nostálgico. Más allá de su apariencia de historia íntima, Malèna es también una crítica a la hipocresía colectiva y al juicio moral que una comunidad ejerce sobre quien se aparta de las normas. Una película tan bella como incómoda, que convierte el recuerdo en un territorio ambiguo donde conviven la fascinación y la culpa.

Malena es una elegía a la adolescencia, al descubrimiento del cuerpo —propio y ajeno— y, sobre todo, a la crueldad con la que una comunidad puede destruir aquello que no comprende. Tornatore construye su relato visual desde la memoria, y eso lo impregna todo de una pátina un tanto melancólica. En la película podemos detectar muchas influencias, tanto del cine italiano como europeo: el neorrealismo italiano si bien a diferencia de éste Tornatore introduce altas dosis de lirismo y sensualidad; la huella de Fellini es muy patente, -por ejemplo la iniciación sexual del adolescente protagonista en un mundo donde sus amigos son  testigos fascinados de un mundo adulto incomprensible, donde el deseo se mezcla con la fantasía-, pero donde también laten  la dimensión trágica de Visconti o el erotismo de Bertolucci.

La Sicilia de la Segunda Guerra Mmundial no es tanto un escenario histórico, que lo es, como un territorio emocional: calles polvorientas y bulliciosas, plazas donde el tiempo parece congelado, miradas que pesan más que las palabras. Y en el centro, Malèna — una inconmensurable e inolvidable Monica Bellucci—, no tanto personaje como símbolo. Una aparición. Una figura que encarna la belleza en su forma más peligrosa: aquella que despierta deseo y, por ello mismo, envidia y resentimiento.

La película es, sobre todo una mirada: la del joven Renato, que observa, proyecta e imagina y con la que es fácil identificarse. Pero también es la mirada colectiva del pueblo, mucho más feroz. Porque si Renato idealiza, el pueblo juzga y condena. Y ahí está la herida profunda de Malèna: en mostrar cómo la belleza femenina se convierte en un campo de batalla moral donde los hombres desean y las mujeres castigan. No hay inocencia en esa comunidad; hay envidia, frustración e hipocresía. Y Tornatore no lo subraya con estridencias, sino con una precisión casi dolorosa.

Visualmente, la película roza lo pictórico. Cada plano parece concebido como un recuerdo detenido: la luz cálida, los encuadres ceremoniosos, la cadencia lenta. Y sobre todo, la música de Ennio Morricone, que no solo acompaña sino que intensifica emocionalmente. Es imposible pensar en Malèna sin escuchar ese tema principal, que actúa como una especie de lamento continuo, como si la propia película supiera desde el principio que todo está condenado a la pérdida.

Pero Malèna no es una película complaciente. Hay algo incómodo, incluso perturbador, en su insistencia en mostrar cómo una mujer puede ser reducida a un simple objeto —de deseo, de rumor y de castigo— sin que nadie intervenga. Y esa incomodidad es su mayor virtud. Porque obliga al espectador a enfrentarse a esa mirada colectiva.

El paso del tiempo, tema central en la obra de Tornatore, aquí adquiere una dimensión casi cruel. La Malèna que aparece al final no es la misma que la del principio: el mito ha sido erosionado por la violencia invisible de la comunidad. Y sin embargo, en ese desgaste hay una forma de redención silenciosa, casi imperceptible. Como si la película nos dijera que crecer —para Renato, para Malèna, para todos— consiste en perder algo irreparable.

sábado, 21 de marzo de 2026

The Devil’s Hour, una infravalorada serie británica que comienza como thriller y se convierte en una apasionante historia de vidas alternativas

"The Devil’s Hour" es una serie británica creada por Tom Moran, producida por Hartswood Films para Prime Video, con Jessica Raine y Peter Capaldi al frente. La primera temporada se estrenó el 28 de octubre de 2022, la segunda el 18 de octubre de 2024, y Prime Video confirmó ya en noviembre de 2022 que habría segunda y tercera temporada. A día de hoy, la tercera sigue confirmada, pero no tiene fecha pública de estreno anunciada.

La serie arranca con una potente premisa: Lucy Chambers se despierta cada noche a las 3:33, la llamada “hora del diablo”. Su vida está completamente desajustada: su hijo Isaac parece emocionalmente desconectado, su madre tiene visiones inquietantes y ella misma siente que su casa, sus recuerdos y su propia identidad están “desplazados”. Paralelamente, la policía sigue el rastro de varios crímenes que, de una forma extraña, terminan todos conectando con Lucy.

Durante la temporada, la serie parece primero un thriller psicológico con ecos sobrenaturales, pero poco a poco revela que su verdadera lógica es otra: Gideon Shepherd, interpretado por Peter Capaldi no es simplemente un asesino ni un iluminado, sino alguien que recuerda otras vidas o iteraciones temporales. La gran revelación es que Lucy, Isaac y otros personajes están atrapados en una especie de bucle de existencias repetidas, donde ciertas personas conservan rastros, intuiciones o recuerdos de ciclos anteriores. Gideon intenta intervenir en esos ciclos para evitar horrores futuros; por eso parece monstruoso y mesiánico a la vez. Su personaje es de una ambigüedad moral desarmante. El cierre de la primera temporada reordenaba todo lo anterior: las visiones de Lucy no eran simple trauma o locura, sino fragmentos de otras líneas de vida. Isaac tampoco era “frío” en un sentido convencional: es un niño atravesado por una percepción anómala de la realidad. La temporada termina transformando un relato de suspense doméstico en una historia sobre memoria, destino, repetición y libre albedrío.

La segunda temporada cambia el tablero. La sinopsis oficial ya lo dejaba ver: “dos versiones de Lucy colisionan” mientras intentan impedir un crimen terrible, y la serie se adentra de forma mucho más explícita en el juego de memorias, identidades y realidades que la primera solo insinuaba. Aquí Lucy ya no está solo descubriendo que el mundo es raro: está operando dentro de esa rareza. La temporada amplía la guerra estratégica entre quienes recuerdan y quienes viven a ciegas dentro de los ciclos. Gideon pasa a ocupar un lugar todavía más ambiguo: deja de ser solo el gran enigma y se vuelve una figura casi trágica, un hombre que carga con el conocimiento de incontables repeticiones y con la responsabilidad imposible de alterar lo inevitable.

También se intensifica el componente policial y de persecución: la serie adopta un tono algo más procedimental,  menos de misterio puro. Donde la primera temporada construía desconcierto y atmósfera, la segunda empieza a explicar reglas, jerarquías y consecuencias. Eso hace que sea más clara en lo argumental, pero también menos hipnótica en algunos momentos.

A mí me parece una serie muy superior a la media del thriller televisivo reciente, sobre todo por tres razones: 

La primera es por su arquitectura narrativa. Arranca pareciendo una historia de casa encantada, maternidad en crisis y niño inquietante, pero en realidad está trabajando una estructura de ciencia ficción metafísica. Ese desplazamiento de género está muy bien medido: no es un simple giro sorpresa, sino una relectura retroactiva de todo lo visto. Cuando una serie logra que sus primeros capítulos signifiquen otra cosa después del desenlace, hay oficio.

La segunda es el personaje de Gideon, que probablemente sea lo mejor del conjunto. Peter Capaldi lo interpreta con una mezcla rarísima de amenaza, agotamiento moral y compasión. Es un personaje que funciona porque nunca termina de estabilizarse del todo: ¿es un criminal, un profeta, un superviviente, un manipulador, un redentor? La serie gana muchísimo cada vez que entra en su órbita.

La tercera es su tono. Tiene una frialdad británica muy eficaz: no subraya demasiado, no explica sentimentalmente más de la cuenta, y confía en la incomodidad, en los silencios y en la repetición de imágenes. Esa contención le sienta muy bien al material.

The Devil’s Hour mezcla muchos placeres:  el placer de ir completando el puzle e ir comprendiendo que nada era exactamente lo que parecía. Por otro, el placer del desasosiego emocional: la serie no solo intriga, también inquieta. Hay una tristeza de fondo, una sensación de vidas mal encajadas, de personas que se reconocen sin saber por qué, que le da bastante más densidad que a un thriller convencional. No es solo una serie de misterio. Es también una serie sobre la intuición de que ya hemos vivido algo, de que hay dolores que regresan, de que ciertas personas parecen destinadas a encontrarse una y otra vez

domingo, 15 de marzo de 2026

Time Trap: una inesperada rareza de ciencia ficción con sabor a culto

Título:
Time Trap. Año: 2017. País: Estados Unidos. Dirección: Mark Dennis y Ben Foster. Guion: Mark Dennis. Género: ciencia ficción, aventura, misterio/thriller. Duración: 87 minutos. Reparto: Andrew Wilson, Cassidy Gifford, Brianne Howey, Reiley McClendon, Olivia Draguicevich y Max Wright. 

Para mí esta película que ví en una plataforma fue una agradable sorpresa bastante inesperada. No esperaba, a priori,  demasiado de ella y su visionado me hizo situarla, como digo más adelante, y a pesar de su imperfecciones que las tiene,  en una firme candidata a convertirse en una pequeña obra de culto del género. El argumento de la película es el siguiente: "La  desaparición de un profesor de arqueología lleva a varios jóvenes a internarse en una cueva remota de Texas para tratar de encontrarlo. Lo que en principio parece una simple expedición de rescate se transforma muy pronto en una experiencia desconcertante, cuando descubren que en el interior de la cueva el tiempo no fluye igual que en el exterior. Cada minuto bajo tierra puede equivaler a lapsos inmensos fuera de ella, alterando por completo su percepción de la realidad y convirtiendo la búsqueda en una carrera contra algo mucho más grande que ellos. A partir de esa premisa, la película mezcla aventura, misterio y ciencia ficción para seguir a sus protagonistas a través de un espacio cada vez más extraño, donde aparecen huellas de épocas distintas, peligros inesperados y señales de que la cueva encierra un secreto que desafía las leyes normales del tiempo y del espacio". 

Time Trap es una de esas películas que, sin hacer demasiado ruido, consigue atrapar al espectador gracias a una premisa tan sencilla como poderosa: ¿qué ocurriría si existiera un lugar en el que el tiempo transcurre de forma radicalmente distinta al del mundo exterior? A partir de esa idea, el filme construye una aventura de ciencia ficción sorprendentemente eficaz, imaginativa y muy disfrutable. Lejos de la grandilocuencia de las superproducciones, Time Trap saca partido de sus limitaciones con inteligencia. La película no se apoya tanto en el espectáculo como en el misterio, en la progresiva revelación de su universo y en la inquietud que genera ese espacio subterráneo donde las leyes temporales se deforman. Esa sensación de extrañeza está muy bien sostenida a lo largo del metraje y constituye uno de sus grandes aciertos: el espectador entra en la historia casi con la misma perplejidad que sus protagonistas.

Uno de los aspectos más interesantes del filme es su capacidad para combinar varios registros. Tiene algo de aventura juvenil, algo de thriller de exploración y bastante de ciencia ficción especulativa. Esa mezcla le da dinamismo y evita que la película se estanque en una sola dirección. Además, el guion sabe dosificar la información y mantener vivo el interés, abriendo nuevas posibilidades narrativas a medida que avanza la trama. Sin necesidad de grandes alardes, la película logra crear imágenes sugestivas y momentos de genuina fascinación. La cueva funciona casi como un personaje más: un espacio enigmático, hostil y a la vez hipnótico, donde pasado, presente y futuro parecen rozarse de una manera imposible. Esa atmósfera contribuye decisivamente a que la película tenga personalidad propia.

Otro mérito importante es que la cinta apela a una idea muy atractiva dentro de la ciencia ficción: la relatividad del tiempo no solo como concepto científico, sino como experiencia emocional y existencial. Bajo su apariencia de aventura ligera, Time Trap juega con cuestiones profundas: la pérdida, la desorientación, el desarraigo y la fragilidad de nuestra percepción de la realidad. Todo ello le da un poso más sugerente de lo que cabría esperar a simple vista. Es cierto que algunas interpretaciones o ciertos pasajes pueden resultar algo irregulares, pero esos pequeños tropiezos no empañan el conjunto. Al contrario: hay en Time Trap una frescura, una libertad imaginativa y una honestidad narrativa que compensan con creces cualquier limitación. Es una película que cree en su idea central y la explota con suficiente inventiva como para dejar huella.

En definitiva, Time Trap es una pequeña rareza muy recomendable: ingeniosa, entretenida y capaz de despertar ese placer tan particular que produce la buena ciencia ficción cuando nos obliga a reconsiderar algo tan aparentemente estable como el tiempo. Una propuesta modesta en medios, pero ambiciosa en imaginación, que merece ser reivindicada como una de esas películas capaces de ganarse, poco a poco, un estatus de culto.

lunes, 23 de febrero de 2026

Algunas series de "viajes en el tiempo" y "universos alternativos" (Actualizada)

Aunque el núcleo central de Fringe pivota sobre la existencia de universos alternativos,  hay abundantes tramas en ella  referidas a los viajes en el tiempo, además de otros aspectos propios de este subgénero de la ciencia ficción. Uno de los principales leiv-motiv de la serie, los observadores, son una especie de viajeros en el tiempo,  a semejanza de los controladores del libro "El fin de la etenidad" de Asimov. La cuarta temporada es un reinicio de la línea temporal original, en el que observamos a los mismos protagonistas sin la influencia de la existencia de Peter. Uno de los mejores capítulos de la serie, "White Tulip" (18.2)  versa sobre el viaje de un científico hacia atrás en el tiempo para salvar a su amada muerta en un accidente de tráfico. En "Firefly" (10.3)  el hijo de Roscoy Joice viaja en el tiempo para hablar con su padre internado en un psiquiatrico 25 años en el futuro, aunque su hijo se lo contó 25 años atrás como si hubiese sido un sueño. En el 22.3 (The day that we died) Peter activa la máquina y se transporta a un futuro en el que el universo azul se deteriora al haber destruido el universo rojo. En el capítulo 6º de la cuarta temporada asistimos a desplazamientos temporales fruto de los experimentos de un científico que quiere volver al pasado para vivir con su mujer enferma de Alzheimer. En el capítulo 16, también de la 4ª temporada volvemos a vivir la misma situación que en el 13 de la 1ª temporada (el caso del hombre puercoespín), aunque con variaciones.  El mundo/línea temporal  que vemos en el capítulo 19 de la cuarta temporada y toda la 5ª temporada  (ese futuro distópico dominado por los observadores) será reiniciada al viajar Walter al pasado de ese mundo distópico con Michael,  el miniobserver y volvamos a esa imagen idílica de Peter, Olivia y Henrietta del 1º capítulo de la 5ª temporada en el Central Park del 2015.


No solo en Fringe hemos visto universos alternativos, aunque pocas veces se nos han presentado en una serie de televisión con tanta verosimilitud y detalle como en esta en la que hemos podido disfrutar del universo rojo y de cuyas diferencias con el nuestro hablaremos en otra entrada. Antes que Fringe, hace ya casi 20 años, hubo una serie que se llamaba "Sliders", conocida en España como "Salto al infinito" (y en América Latina como los "Deslizadores"). La serie es de las pocas que recuerdo se centraba tan claramente en los mundos paralelos o alternativos, a los cuales se deslizaban los protagonistas, a través de una especie de agujero de gusano. Se emitió entre marzo de 1995 a diciembre de 1999. Tuvo cinco temporadas, las tres primeras emitida por la FOX y las dos últimas producidas y emitidas por el canal Sci fi (desde el 2009 Sy Fy).

La serie jugaba, en episodios autoconclusivos,  con sucesos históricos alternativos, esto es que pasaría si Estados Unidos hubiera perdido la Guerra Fría con la Unión Soviética, o si hubiera perdido la guerra de Cuba contra España, o si hubiera sido presidente Oliver North, un mundo dominado por los faraones o uno en el que existieran los dinosaurios, un mundo sin penicilina o sin energía nuclear, un mundo con los roles de hombre y mujer invertidos, un mundo de magía y brujería, gobiernos dominados por la mafia, los nazis o por pistoleros al más puro estilo Far-West, vamos un derroche de imaginación, escenarios hipotéticos,  que basculaban a menudo, en la forma, más hacia la comedia que el drama, episodios livianos, con rudimentarios efectos especiales  pero que se veían con agrado, sobre todo por el pequeño juego intelectual que suponía situar una realidad como la nuestra frente a sucesivas realidades alternas, en una especie de gran tratado de ucronías.


Ha habido otras series de televisión que han tratado de una forma puntual los universos y realidades alternativas (no confundir con entradas a otras dimensiones paralelas), como "Star Trek", "Stargate" o "Doctor Who", Otras series que trataron igualmente en algún capítulo  realidades o mundos paralelos de sus protagonistas  fueron "Perdidos en el Espacio", "Embrujadas", "Sobrenatural", "Misfits", etc. Una de las series más recientes que tratan sobre realidades alternas es la de serie de la NBC "Awake" que comenzó a emitirse en el año 2012 y que duró una sola temporada. En esta serie nos encontramos al detective Michael Britten que sufre un grave accidente de coche con su mujer y su hijo. Al despertar descubre que su esposa Hannah ha fallecido en el accidente. Cuando parece recuperarse del trauma despierta en una dimensión paralela en la que también sufrió un accidente pero en donde es su hijo el que ha fallecido. Comienza entonces a vivir una doble vida alternando entre lo que parecen  dos dimensiones paralelas. Bueno,  en realidad parece que  más que una realidad alternativa podrían ser diferentes proyecciones mentales del protagonista por sus posibles pérdidas familiares, ¿su esposa?, ¿su hijo? un juego conceptual que envuelve a un procedimental poco común que se encontró con la incomprensión de buena parte del público


Si no hay demasiadas series que traten sobre los universos alternativos, siguiendo los principios de la física cuántica,  hay en cambio numerosas series y películas que tratan sobre los viajes en el tiempo en sus diversas modalidades. Aquí, en esta entrada, haré tan solo un breve repaso a las series más destacadas, o al menos las que yo recuerde haber visto algún capítulo. No hay una buena serie de ciencia ficción que no tenga algún capítulo de viajes en el tiempo, las citadas "Doctor Who" y su spin-off "Torchwood", "Star Trek",  "Andromeda" o  "Stargate" y sus franquicias han tenido uno o varios capítulos donde se ha jugado con la idea de los viajes en el tiempo. Otras series fantásticas como "Embrujadas" o "Smalville" también han tenido algún episodio en que aparecía este tema recurrente en el género.

Pero antes de revisar aquellas series  que yo recuerde haber visto más o menos recientemente y que están relacionadas con los viajes en el tiempo hablaré de una de las primeras series de la televisión que trataron este tema, cuando yo era un niño de apenas cuatro años: "El túnel del tiempo". Se emitió entre septiembre de 1966 y abril de 1967. Fue creada por Irwin Allen, el mismo que hiciera "Viaje al fondo del mar", "Perdidos en el Espacio" o "Tierra de Gigantes" y relata las aventuras de dos científicos que viajan  mediante una máquina a través del tiempo. Asi viajan al Titanic intentando evitar la catástrofe sin conseguirlo. No pueden regresar a su tiempo y a lo largo de la serie viajan a distintas épocas de la humanidad, mientras son monitorizados por un grupo de científicos del túnel que intentan ayudarlos. Como todas las series de Allen tenía ese sabor de ingenuo divertimento que hoy nos provocaría una enorme sonrisa pero que entonces nos asombraba muchísimo en nuestros pequeños y limitados  mundos infantiles.

Entre 1989 y 1993 se emitió una serie llamada "Quantum Leap", traducida de diferentes maneras en España y Latinoamérica: fue conocida sobre todo por "A través del tiempo" o "Viajeros en el tiempo" aunque también se le llamó "Voyagers" y "Hombre Cuántico". A lo largo de sus cinco temporadas y sus 96 episodios seguimos las andanzas del doctor Samuel Becket que investiga los viajes en el tiempo y que utiliza una máquina que le traslada en el tiempo, si bien le coloca en los cuerpos de distintas personas. Contaba con la ayuda del holograma de su amigo, el almirante Albert Calavicci proyectado desde el presente y que el sólo podía ver y oír. La serie constituía un simpático entretenimiento, ligero, nada profundo, sin mayor trascendencia y que desde luego no pasará a la historia del género.

Entre 1998 y 2001 se emitió "Siete Días", una serie en la que el personaje principal  viaja en cada capitulo 7 días atrás en el tiempo para salvar el mundo. La máquina del tiempo estaba basada en tecnología alienígena y permitía retroceder hacia atrás ese período de tiempo. Esto le permitirá a nuestro protagonista corregir el pasado y cambiar el futuro. La serie mezcla hábilmente acción, drama, ciencia ficción, suspense y romance. La serie estrenada en 1998 tuvo un contenido un tanto profético, puesto que en el primer capítulo de la serie  una avioneta choca contra el edificio de la Casa Blanca, tal y como estaba previsto chocara el día de atentado contra las Torres Gemelas

De Enero de 2006 a abril de 2007 se emitió en el Reino Unido la serie "Life on Mars" que conocería en octubre de 2008 una adaptación americana. En Reino Unido, la serie duró dos temporadas. En EEUU tan solo una. El argumento de ambas series es muy parecido. El inspector de policía Sam Tyler sufre un accidente de coche en el año 2006 (2008 en la versión americana). Al despertar, se encuentra en el mismo lugar treinta y tres años antes, es decir, en 1973. No sólo tendrá que adaptarse a las costumbres de esa época tan diferentes a las suyas, sino a descubrir por qué ahora vive en el pasado. ¿Que es lo que ha sucedido?. La versión americana está a caballo del thriller procedimental y la ciencia ficción. Obtuvo éxito de critica por su perfecta recreación de los años 70, no así de público lo que provocó su pronta cancelación.

En octubre de 2007 se estrenó en la NBC "Viajero en el tiempo" o "Journeyman", protagonizada por Kevin McKidd en el papel de Dan Vasser,  un periodista de San Francisco que viaja involuntariamente, hacia atrás,  a través del tiempo. En cada viaje sigue la vida de una persona cuyo destino parece que debe modificar. Al mismo tiempo debe mantener la normalidad de su vida laboral y personal sin levantar demasiadas sospechas. El protagonista se reencuentra con su exnovia Livia a quien creía muerta en un accidente de avión y que es también una viajera temporal como él. Se emitieron tan solo 13 episodios, el último el 19 de diciembre de 2007, ya que la NBC decidió no renovarla ante los bajos índices de audiencia recibidos.

La exitosa "Lost" (Perdidos), que se emitió entre 2004 y 2010 se introduce en el proceloso mundo de las líneas temporales en la 5ª y 6ª temporada. La 5ª relata la evolución de dos líneas temporales diferentes y en la sexta y última asistimos a los acontecimientos de una realidad paralela o alternativa. ¿Les suena?, Detrás estaba el inefable J.J. Abrams, aunque a mi particularmente me parece que el resultado creativo no fue todo lo redondo que lo fue en "Fringe", contrariamente a las audiencias, enormes en el caso de "Lost", paupérrimas en el caso de "Fringe".

En el año 2006, la ABC estrenó "Day Break" (Atrapado en el tiempo) que narra la historia de un detective negro Brett Hopper que despierta un día siendo acusado del asesinato del ayudante del fiscal. Y a la mañana siguiente, repite ese mismo día, conservando la memoria de lo sucedido, es decir, siendo consciente del bucle temporal y sabiendo lo que va a pasar. Igual que ocurre con Bill Murray en la divertidísima, todo un clásico,  "Atrapado en el tiempo". Solo se emitieron seis episodios y fue cancelada, En España fue emitida por el canal Sci-fi que emitió su primera y única temporada de 13 episodios.

"Primeval", "Mundo Primitivo" o "Invasión jurásica", que por esos nombres se la conoce   es una serie británica de aventuras y ciencia ficción que comenzó a emitirse en el año 2007, se canceló temporalmente en 2009 y volvió  a ser producida, la 4 y 5ª temporada a partir de ese año y en los años siguientes. La serie narra las andanzas de un grupo de científicos encargados de investigar la aparición de anomalías o portales temporales por las que se cuelan todo tipo de criaturas del pasado y el futuro. Los científicos deberán ir cerrando los portales para devolver a las criaturas a su tiempo histórico. "The Sarah Connor Chronicles" (2008) nos habla de la huida de Sarah y de su hijo John Connors, escapando de los robots de Skynet que proceden del futuro.  

"Misfits" es una irreverente serie británica que mezcla drama, humor y ciencia ficción. En ella cinco jóvenes conflictivos, tres chicos y dos chicas (me recordaron a los de la película "Chronicle", o a una versión gamberra de "Heroes") adquieren, tras una extraña tormenta, poderes sobrenaturales. Uno de los chicos  tendrá la capacidad de hacerse invisible, una chica  se convertirá en un telépata, la otra  provocará un frenesí sexual a quienquiera que la toque,  otro de los chicos sabrá cómo volver atrás en el tiempo y el último sobrevivirá a la muerte. La serie empezó a emitirse en noviembre de 2009 y terminó hace un mes, en diciembre de 2013, tras cinco temporadas en antena.


"Flashforward" fue una serie americana de ciencia ficción estrenada por la ABC en septiembre de 2009 y acabó en mayo de 2010 tras una única temporada de 22 episodios, por sus bajos ratings de audiencia. La serie narra como en un día cualquiera la población mundial pierde el conocimiento durante 2 minutos y 17 segundos en los cuales cada persona tendrá una visión de su propia vida dentro de 6 meses. La serie  osciló a caballo entre la investigación policial y la ficción especulativa, sin que acabase de encontrar su verdadero camino.


Por último, "Continuum" (2012-2015) es una serie canadiense que tiene como protagonista a una agente de policía del año 2077 que  se ve involucrada en un viaje en el tiempo, hasta el año 2012, planeado por un grupo de delincuentes, agrupados bajo el nombre de Liber8 para evitar su ejecución. Atrapada en este año, intentará seguirles la pista al grupo de terroristas que causaron su viaje al pasado. Nada será lo que parece. Muy interesante serie con algunos altibajos que vino a cubrir el tremendo hueco que había dejado en esta temporada la añorada "Fringe".

Si algunas de las cosas que había dicho eran ciertas hasta hace cinco años, no es menos cierto que las cosas han empezado a cambiar en este último lustro. Con el crecimiento de los operadores y plataformas audiovisuales televisivas ha crecido la oferta y se han multiplicado las series de ciencia ficción en sus diferentes variantes, incluidas aquellas que exploran los viajes en el tiempo y los universos alternativos, convirtiéndose algunas de ellas en grandes éxitos de crítica y público. Aquí va más de una veintena de ellas, muchas de las que había comentado en enero de 2014.


Entre estas primeras series se encuentran "Outlander", que se encuentra en su cuarta temporada y tiene garantizada al menos dos temporadas más. Se estrenó en agosto de 2014 y narra el viaje de una enfermera británica del siglo XX a las highlands escocesas del siglo XVIII, 200 años atrás. La serie mezcla la ficción histórica, la fantasía y el romanticismo de manera muy acertada arrastrando a un buen número de fans de las novelas en las que se basa. Y también encontramos "El hombre en el Castillo" estrenada en 2015, muy bien acogida por la crítica y que ha sido renovada para una cuarta temporada.  Basada en la conocida novela homónima de Philip K. Dick, narra con desasosegante meticulosidad como sería un mundo alternativo dominado por las potencias del eje: los nazis y los japoneses en el que en vez de haber perdido la guerra hubiera ganado el conflicto. 

Política, espionaje, con algunas gotas de romance, ciencia ficción se combinan para hacer de ella una de las mejores series de cada temporada, pese a la poca publicidad que se hace de ella. A diferencia de "El Hombre en el Castillo" pudiera calificarse de distopía más que de realidad alternativa la narrada igualmente de manera minuciosa en la estremecedora y multipremiada "El cuento de la criada" (estrenada en 2017). 

La película "12 monos" conoció en 2015 una adaptación muy libre al formato serie que ha tenido cuatro temporadas finalizando en 2018 y que ha constituido uno de los mejores ejemplos de series sobre viajes en el tiempo, creando una enorme y completa mitología y  convirtiéndose en un verdadero referente dentro de su especie. Por su parte la película "Los pasajeros del tiempo" (1979), de la que ya he hablado en el anterior post sobre películas de viajes en el tiempo,  sirvió de inspiración para la serie "Time after time" (2017) que fue cancelada por la ABC tras haber emitido tan solo 5 episodios por sus bajos ratings de audiencia. "Timeless" (2016) y "El ministerio del Tiempo" (2015), serie en la que se inspira la primera nos hablan de agencias con sistemas (capsula o portales) para viajar por el tiempo y corregir las anomalías temporales, al igual que lo hacen a menudo los superhéroes de "Legends of Tomorrow" (2016), donde hay además una agencia del tiempo,  señores del tiempo y una amplia parafernalia alrededor del tema.

En spaces opera como la fenecida "Dark Matter" (2015) hay capítulos en los que encontramos bucles temporales, viajes a realidades alternativas, viajes en el tiempo, etc. Las series "Refugiados" (2015) y "The crossing" (2018) tienen en común que hablan de miles de personas que proceden del futuro y que aparecen súbitamente en nuestro presente, los primeros huyendo de una pandemia, los segundos de los humanos modificados APEX que les persiguen para matarles. "Manifest" (2018) todavía en antena nos habla de un vuelo que desapareció de repente de las antenas del radar durante 5 años y que cuando aparece genera graves problemas personales y de seguridad a los que les esperaron y al país en su conjunto.

En "Travelers" (2016), cientos de años en el futuro, los últimos humanos supervivientes  descubren como enviar sus conciencias  a través del tiempo directamente a personas en el siglo XXI. Estos "viajeros" asumen la vida de personas al azar en la fecha y momento exacto en que mueren (conocida por la gente del futuro), y luego secretamente trabajan en equipos realizando misiones con el fin de salvar a la humanidad del  terrible futuro que les espera. En la miniserie  "11-22-63" (2016) se nos habla del viaje en el tiempo de un profesor de instituto que se traslada al inicio de los años 60 para evitar el asesinato del presidente de los Estados Unidos John F. Kennedy, pero su misión se ve  amenazada por su apego a la nueva vida que lleva en los años 60 y por el propio pasado que se resiste a ser cambiado.

"Frequency" (2016) fue trasladada del cine al formato serie pero pasó sin pena ni gloria, pues de todos es sabido que no se puede estirar el chicle más de la cuenta y esto es lo que paso con el producto, daba para una película pero no para una serie a pesar del magnetismo y belleza de su protagonista. En diciembre de 2017 se estrenó por Netflix la serie alemana "Dark" que a pesar de ser comparada con "Stranger things" nada tiene que ver con esta. Es una enrevesada trama de viajes en el tiempo con múltiples paradojas y bifurcaciones en una especie de tiempo circular al estilo de la película australiana "Predestination".

"Counterpart" (2017) nos recuerda mucho a Fringe pues en ambos casos encontramos dos universos paralelos muy parecidos pero con significativas diferencias, dos mundos enfrentados, uno acusa al otro de diezmarle por una pandemia, uno envía agentes al otro lado para provocar atentados terroristas. La ambientación me recuerda a la de alemania oriental de los años 60 y 70 y mezcla con parsimonia los géneros del espionaje y la ciencia ficción. La serie británica "A discovery of witches" (2018) mezcla en sabias proporciones como en "Outlander" fantasía y romanticismo (añadiéndole además magia y vampirismo) y entrará en sus próximas temporadas en un viaje similar al de "Outlander" trasladando a su protagonista al siglo XVI, en pleno reinado de Isabel I de Inglaterra. En "The Flash" (2014–2023), el velocista convierte la física en melodrama: cada viaje atrás crea líneas temporales nuevas con pérdidas distintas. Además, abre puertas a Tierras paralelas (multiverso DC), donde existen versiones alternativas de héroes y villanos. 

En "The OA" (2016-2019), una joven reaparece diciendo haber estado “al otro lado” y la serie se vuelve una obsesión por saltar entre realidades. Lo que parece trauma o mito acaba funcionando como mapa de dimensiones paralelas, con identidades que se duplican y consecuencias que no caben en un solo mundo. "Future Man" (2017–2020), nos introduce en una misión “desde el futuro” que dispara un carrusel de paradojas: arreglas un evento y rompes otro. Es comedia, sí, pero basada en ramificaciones reales: cada chapuza abre una linea temporal alternativa cada vez más absurda. En "Star Trek: Discovery" (2017–2024), hay capítulos con viajes en el tiempo y viajes a universos alternativos. El salto de la tripulación al siglo XXXII reescribe todo: política, tecnología y sentido de pertenencia. Además, el universo espejo y las divergencias trekkies ponen a los personajes frente a versiones alternativas (y éticas) de sí mismos. 

En 2019 se estrena una entretenida serie, "Muñeca rusa" (Russian Doll), una especie de comedia negra existencial que gira en torno a un bucle temporal: cada noche la protagonista muere, y su muerte reinicia la noche obligando a entender el patrón y el trauma. Lo brillante es cómo el bucle evoluciona hacia variaciones del mismo destino, como si el tiempo probara caminos alternativos hasta que “aprendes” a salir. También en este año se estrenan otras series que se adentran en esta apasionante temática. En "The Umbrella Academy" (2019–2024), cada intento de evitar el apocalipsis provoca otro: viajes en el tiempo, correcciones fallidas y realidades reconfiguradas. La familia disfuncional protagonista termina literalmente atrapada en un “¿y si…?” permanente: multiverso como castigo y como oportunidad. En "Undone" (2019–2022), el tiempo deja de ser lineal: tras un accidente, la protagonista percibe y manipula una realidad “elástica”. Más que máquina del tiempo es una grieta mental que permite tocar pasados posibles y versiones alternativas de la verdad.

En "Devs" (2020), una tecnología pretende reconstruir pasado y futuro con precisión total: el tiempo como cálculo. La serie juega con determinismo y con la idea de que, si puedes “ver” todas las ramas, estás mirando un multiverso de resultados. En "Tales from the Loop" (2020), cada episodio explora un mundo donde la física convencional  falla: objetos fuera de fase, causalidad rota y momentos que se repiten. Hay capítulos que son directamente saltos temporales o realidades paralelas en clave melancólica. En "Star Trek: Picard" (2020–2023), el legado se pone a prueba con futuros que no deberían existir y líneas históricas que se tuercen. La serie usa viajes y variantes temporales para preguntar lo difícil: ¿qué merece ser “arreglado” si el precio es borrar vidas enteras?. 

En "Debris" (2021), no hay viaje temporal “clásico”, pero sí anomalías que deforman la realidad: zonas donde el tiempo/causalidad se comportan raro. Es procedimental sci-fi de fenómenos, con capítulos que rozan universos superpuestos, un poco al estilo "Fringe" no en vano su showrunner era el mismo. En "La Brea" (2021–2024), un socavón abre una conexión a otra época y separa a las familias en dos tiempos. La serie mezcla rescates entre eras, mensajes cruzados y paradojas: cambiar algo “allí” repercute “aquí”. En "Fundación" (2021–en emisión), el “viaje” no s temporal propiamente dicho es histórico: saltos de décadas y siglos, con el futuro como campo de batalla. La narrativa comprime el tiempo para mostrar cómo pequeñas decisiones cambian trayectorias completas (casi como elegir una línea temporal). En "Loki" (2021–2023), el tiempo es burocracia: la TVA vigila y “poda” ramas para mantener una cronología. Variantes, universos y líneas que se multiplican hasta lo inmanejable: multiverso Marvel explicado desde dentro.

2022 fue un año pródigo en este tipo de series. En "Medianoche en el Pera Palace"(2022–en emisión), un hotel actúa como bisagra: cruzas una puerta y aterrizas en otro año. La protagonista intenta impedir que el pasado se descontrole, porque cada intervención abre un presente distinto: efecto mariposa en modo thriller histórico. En "Parallels" (Parallèles) (2022), un experimento rompe la realidad y los amigos quedan repartidos en mundos paralelos. La tensión es encontrar el punto de cruce para “reunificar” lo que se ha fracturado, mientras cada universo muestra una versión distinta de sus vidas. En "Outer Range" (2022–2024), un vacío imposible en un rancho funciona como anomalía temporal/dimensional. El misterio no es solo “qué es”, sino qué precio tiene usarlo: cada revelación sugiere futuros alternativos y cronologías que se doblan. 

En "The Shining Girls" (2022), el villano, un asesino en serie,  se mueve por el tiempo y la víctima queda “desanclada”: su presente cambia alrededor sin avisar. Es un thriller donde la pista clave es entender la regla del salto y sobrevivir a una realidad que se reescribe. En "The Time Traveler’s Wife" (2022), el protagonista salta de forma involuntaria a momentos de su propia vida. El romance nace de una cronología rota: amar a alguien cuando tus encuentros ocurren fuera de orden es vivir en una paradoja emocional permanente.

Y seguimos, este año,  con más series del mismo estilo. En "Star Trek: Strange New Worlds" (2022–en emisión), los capítulos juegan con bucles, futuros hipotéticos y advertencias temporales (“si haces X, pasa Y”). No es multiverso continuo, pero sí un catálogo de cómo una decisión abre ramas con consecuencias. "The Lazarus project" (2022-2023) gira en torno a una organización que reinicia el tiempo para evitar el fin de la humanidad. Cada reseteo crea una línea temporal distinta. Entraría dentro de la subrama de bucles temporales ya que los reinicios se utilizan como herramienta de gestión del apocalipsis. Pocos recuerdan la línea anterior pero ellos si. 

La serie de Amazon "Paper girls" (2022) nos cuenta la aventura del viaje en el tiempo de cuatro adolescentes que se ven envueltas en una guerra entre facciones de viajeros temporales.  Saltan entre épocas, conocen versiones futuras de sí mismas y descubren que el tiempo es un territorio en disputa, no un destino fijo.  En "Quantum Leap" ( el reboot) (2022–2024), el protagonista “salta” a cuerpos de otras épocas para corregir eventos. Cada episodio es una reparación quirúrgica de la timeline, mientras el arco serial pregunta quién controla el proyecto… y por qué el tiempo se rompe.

En "The Peripheral" (2022), una conexión tecnológica abre una ventana a otro tiempo (y a una realidad alternativa). La clave son las “ramas”: intervenir crea futuros distintos, y el poder real es decidir qué línea se impone. En "Si lo hubiera sabido" (2022), la protagonista despierta años atrás en su propia vida: un “reseteo” que convierte el pasado en campo de pruebas. La serie explota la pregunta central del viaje temporal íntimo: ¿cuánto puedes cambiar sin perderte a ti misma?. En "The Devil’s Hour" (2022–en emisión), los despertares repetidos y los recuerdos que no encajan apuntan a ciclos y a versiones alternativas de la misma vida. El terror aquí es detectar que el mundo se reinicia o se bifurca… y tú lo notas. En "1899" (2022), el misterio del barco deriva hacia capas de realidad: lo que ves no es el mundo “base”. Más que viajar en el tiempo, la serie juega a descubrir qué nivel habitas y quién controla el sistema. En "Kindred" (2022), la protagonista es arrastrada al pasado una y otra vez, como si el tiempo fuese una cuerda atada a un punto traumático. El viaje temporal se vuelve una prisión: cada retorno obliga a sobrevivir y a entender la causalidad familiar.

En "Vortex" (2023), un fallo tecnológico permite “hablar” con el pasado y, con ello, reescribirlo. Cada intento de salvar a alguien crea un presente nuevo: el caso policial se convierte en un mapa de líneas temporales divergentesLa serie de Netflix, "Cadáveres" (Bodies) (2023) es un thriller detectivesco sobre un mismo cadáver en cuatro épocas distintas. Un cuerpo  aparece asesinado en diferentes épocas en una calle del barrio londinense de Whitechapel. La misma víctima en 1890, 1941, 2023 y 2043. En cada una de ellas, un inspector de policía se hará cargo del caso y se encontrará con un enigma irresoluble y cuyo misterio depende de bucles/causalidad temporal. el futuro fabrica el pasado que lo origina y la investigación es la máquina del tiempo.

La interesante serie de Apple, "Dark Matter" (2024) nos cuenta como un científico es arrastrado a una versión alternativa de su vida y debe cruzar realidades alternativas para volver a casa. Cada mundo es un “¿y si…?” nacido de decisiones distintas, y el reto es encontrar “tu casa” entre infinitas casas. En "Constellation" (2024), tras un incidente espacial, la protagonista regresa a una vida con piezas que “faltan”. La serie explota el desajuste de identidad como señal de realidades superpuestas: varias versiones del mundo intentando ocupar el mismo sitio. En "Time Bandits" (2024), un niño se une a ladrones que atraviesan portales por épocas y escenarios improbables. Aquí el viaje temporal es aventura: cada salto es un capítulo de historia remezclada, con el caos de alterar “lugares” del continuo.

En Asia encontramos cada vez ejemplos de series y películas que tienen al tiempo, al viaje en el tiempo  o a los mundos alternativos como eje de sus tramas: así puede señalarse a la magnífica serie coreana "Signal" (2016) muy inspirada por la citada "Frequency", "Nine: nine time travels" (2013)  o "About time" (2018) que habla de un chica que tiene la capacidad de ver el tiempo que les queda a los demás, "The tunnel" (2017) con un  policía que viaja 20 años  en el futuro (al contrario que Life On mars") para solucionar un caso, Erased (2016), de un chico que es capaz de viajar al pasado, hacia su infancia para reescribir su vida, su futuro, W (2016), donde se mezcla personajes de ficción con personajes reales como si de dos dimensiones alternativas se tratasen. La serie "Somewhere between"  (2017) estaba basada en la serie coreana "God´s gift: 14 days" (Regalo de Dios) (2014) y nos cuenta el viaje en el tiempo de una madre, 14 días hacia atrás para evitar el asesinato de su hija. Por último cito dos curiosidades: la serie australiana "Nowhere boys" (2013) una serie adolescente que habla de unos chicos que recalan en un universo alternativo donde nadie se acuerda de ellos y las comedias  "Time traveling bong" (2016) y "Making history" (2017), que se toman el viaje en el tiempo a chirigota. Es especialmente hilarante la primera de la que también hay una pequeña referencia en el blog.