Título: Time Trap. Año: 2017. País: Estados Unidos. Dirección: Mark Dennis y Ben Foster. Guion: Mark Dennis. Género: ciencia ficción, aventura, misterio/thriller. Duración: 87 minutos. Reparto: Andrew Wilson, Cassidy Gifford, Brianne Howey, Reiley McClendon, Olivia Draguicevich y Max Wright.
Para mí esta película que ví en una plataforma fue una sorpresa inesperada. No esperaba demasiado de ella y su visionado me hizo situarla, como digo más adelante, y a pesar de su imperfecciones que las tiene, en una firme candidata a convertirse en una pequeña obra de culto del género. A diferencia de lo que hacía habitualmente en este blog no voy a revelar las numerosas sorpresas que nos ofrece la cinta a lo largo del metraje. Solo les digo que merece la pena.
El argumento de la película es el siguiente: "La desaparición de un profesor de arqueología lleva a varios jóvenes a internarse en una cueva remota de Texas para tratar de encontrarlo. Lo que en principio parece una simple expedición de rescate se transforma muy pronto en una experiencia desconcertante, cuando descubren que en el interior de la cueva el tiempo no fluye igual que en el exterior. Cada minuto bajo tierra puede equivaler a lapsos inmensos fuera de ella, alterando por completo su percepción de la realidad y convirtiendo la búsqueda en una carrera contra algo mucho más grande que ellos. A partir de esa premisa, la película mezcla aventura, misterio y ciencia ficción para seguir a sus protagonistas a través de un espacio cada vez más extraño, donde aparecen huellas de épocas distintas, peligros inesperados y señales de que la cueva encierra un secreto que desafía las leyes normales del tiempo y del espacio".
Time Trap es una de esas películas que, sin hacer demasiado ruido, consigue atrapar al espectador gracias a una premisa tan sencilla como poderosa: ¿qué ocurriría si existiera un lugar en el que el tiempo transcurre de forma radicalmente distinta al del mundo exterior? A partir de esa idea, el filme construye una aventura de ciencia ficción sorprendentemente eficaz, imaginativa y muy disfrutable. Lejos de la grandilocuencia de las superproducciones, Time Trap saca partido de sus limitaciones con inteligencia. La película no se apoya tanto en el espectáculo como en el misterio, en la progresiva revelación de su universo y en la inquietud que genera ese espacio subterráneo donde las leyes temporales se deforman. Esa sensación de extrañeza está muy bien sostenida a lo largo del metraje y constituye uno de sus grandes aciertos: el espectador entra en la historia casi con la misma perplejidad que sus protagonistas.
Uno de los aspectos más interesantes del filme es su capacidad para combinar varios registros. Tiene algo de aventura juvenil, algo de thriller de exploración y bastante de ciencia ficción especulativa. Esa mezcla le da dinamismo y evita que la película se estanque en una sola dirección. Además, el guion sabe dosificar la información y mantener vivo el interés, abriendo nuevas posibilidades narrativas a medida que avanza la trama. Sin necesidad de grandes alardes, la película logra crear imágenes sugestivas y momentos de genuina fascinación. La cueva funciona casi como un personaje más: un espacio enigmático, hostil y a la vez hipnótico, donde pasado, presente y futuro parecen rozarse de una manera imposible. Esa atmósfera contribuye decisivamente a que la película tenga personalidad propia.
Otro mérito importante es que la cinta apela a una idea muy atractiva dentro de la ciencia ficción: la relatividad del tiempo no solo como concepto científico, sino como experiencia emocional y existencial. Bajo su apariencia de aventura ligera, Time Trap juega con cuestiones profundas: la pérdida, la desorientación, el desarraigo y la fragilidad de nuestra percepción de la realidad. Todo ello le da un poso más sugerente de lo que cabría esperar a simple vista. Es cierto que algunas interpretaciones o ciertos pasajes pueden resultar algo irregulares, pero esos pequeños tropiezos no empañan el conjunto. Al contrario: hay en Time Trap una frescura, una libertad imaginativa y una honestidad narrativa que compensan con creces cualquier limitación. Es una película que cree en su idea central y la explota con suficiente inventiva como para dejar huella.
En definitiva, Time Trap es una pequeña rareza muy recomendable: ingeniosa, entretenida y capaz de despertar ese placer tan particular que produce la buena ciencia ficción cuando nos obliga a reconsiderar algo tan aparentemente estable como el tiempo. Una propuesta modesta en medios, pero ambiciosa en imaginación, que merece ser reivindicada como una de esas películas capaces de ganarse, poco a poco, un estatus de culto.


