lunes, 6 de julio de 2026

Termina la 4ª temporada de "From", sin apenas margen para descubrirnos todos sus misterios en la 5ª. Influencias de otras series

Hay una imagen en el episodio final de la temporada que resume el enfrentamiento final entre el bien y el mal, la luz y la oscuridad que nos espera en la quinta y última temporada de la serie: Sophia, que en realidad es el Hombre de Amarillo, camina tranquila por el bosque con una bolsa llena de talismanes robados, se cruza con el Niño de Blanco y, cuando este le avisa de que "esta vez vas a perder", ella se limita a sonreír y vaciar la bolsa dentro del Árbol Lejano. El pueblo entero se queda sin su red de seguridad y nadie se ha enterado. No es un simple gesto sin importancia,  es la demolición del statu quo al que nos habíamos acostumbrado. En la quinta el pueblo descubrirá que no tiene barrera con que defenderse.

La cuarta temporada de "From" sigue teniendo el mismo problema que temporadas anteriores: capítulos que avanzan con lentitud y desaprovechamiento de personajes: Donna, Ethan, Julie hasta el capítulo final en que todo se apresura y se amontona. Si a esto le sumamos que cada vez tardan más las series en sacar sus temporadas, empezamos a temernos lo peor, una buena serie que promete más de lo que ofrece y que corre el riesgo de dejar sin responder sus muchas incógnitas.

Hechas estas necesarias conservaciones, el último capítulo, ha tenido algunas de las escenas más icónicas de la serie y que por momentos me ha hecho reflexionar sobre sus muchas y variadas influencias. Asi tras la demolición del árbol hueco, el árbol de las botellas, la oscuridad cae sobre este universo, tiembla la tierra, la luz rojiza rasga el cielo entre relámpagos continuos mientras las criaturas monstruosas campan por sus anchas. Fátima se transforma en otra monstruosa criatura, conectada con la mente colmena de las criaturas pero que en esta ocasión sirve para salvar a nuestros amigos. Que la criatura sonriente "Smiley" la llame "madre" justo antes de matar a Marielle cierra el círculo con una crueldad muy bien medida. 

Cuando veo al Hombre de Amarillo convertirse en Sophia no puedo por menos que acordarme de "Fringe" y sus cambia formas. Que pueda adoptar la forma de vecinos muertos —lo descubre el pobre Elgin con una vieja fotografía, y le cuesta la vida— reactiva el mismo motor de horror que hacía funcionar a los cambiantes de "Fringe": la paranoia del impostor, la sospecha de que quien tienes al lado ya no es quien dice ser, que la cara conocida es una trampa. Y la tormenta eléctrica, la anomalía atmosférica, el día que se hace noche de golpe es difícil no leerlo con la gramática de "Fringe", esa idea de que cuando la realidad se rompe lo primero que falla es el cielo, el campo electromagnético, el orden físico de las cosas. El pueblo de "From" es, en el fondo, una anomalía sellada, un pueblo-trampa donde las leyes del mundo están corrompidas, ya comenté en otra entrada que el pueblo de "From" me recordaba al capítulo "Bienvenido a Westfield" de "Fringe".Y el esqueleto de la serie es también de otra serie de la casa, ahi está el guionista y productor Jeff Pinkner de "Fringe" y junto a Jack Bender de "Perdidos", sin olvidar a Harold Perrinau, el sherriff Boyd Stevens que interpretó a Michael Dawnson en "Perdidos".

El Hombre de Amarillo y el Niño de Blanco son Jacob y el Hombre de Negro con otro vestuario: dos entidades enfrentadas dentro del lugar, una que corrompe y perpetúa el ciclo de violencia y otra, aparentemente benévola, que guía a los elegidos —a Victor de niño, quizá a Boyd a través de la aparición del padre Khatri—. La deuda con "Perdidos" está como en dicho en el equipo de producción y en el modo de plantear el misterio: la isla convertida en pueblo, el "estamos atrapados y esto tiene reglas", la mitología como caja de puzles. Lo cual trae también la advertencia de "Perdidos": el peligro de prometer un tablero cósmico que luego no se sabe cerrar. "From" está justo en ese filo. Que el final de la cuarta temporada por fin enseñe el marco del conflicto —dos fuerzas, una partida larga— es tranquilizador; pero que lo enseñe ahora, a una temporada del final, da un poco de vértigo. La cuarta temporada es irregular, sí, pero cierra con una de sus mejores horas y deja el terreno abonado para una quinta y última entrega que, por primera vez en mucho tiempo, no tendrá margen para equivocarse. En este sentido "Fringe" funcionaba como un reloj, sabía alternar su mitología con una disciplina de ritmo. "From" tiene la atmósfera y tiene el misterio pero le falta esa disciplina. Cuando la encuentra —y el final demuestra que puede— es tan buena como cualquiera de sus referentes.

Se inicia la tercera temporada de "Silo" con dos escenarios: Nada es lo que parece y el viaje al origen de los silos

El día 3 se estrenó la tercera temporada de "Silo" una magnífica serie distópica de ciencia ficción que ha empezado la temporada con un cambio total de registro. Después de dos temporadas preguntándonos qué es lo que hay fuera del silo, ahora la pregunta es qué está sucediendo en realidad en las altas esferas del poder del Silo tras  la muerte de Bernard que se produjo al final de la temporada anterior y que ha aupado a nuestra carismática protagonista Juliette a la alcaldía del silo. Juliette vuelve convertida en alcaldesa pero sin memoria, y el episodio revela dos cosas que nos dan muy mala espina:  Sims mató a Bernard (que sobrevivió al fuego) y a Juliette la están drogando para que no recuerde nada. Quien controla el pasado controla el presente. 

Juliette se mueve entre la aparente protección del actual establishement que la utiliza como símbolo en su afán de seguir controlando los destinos del silo y la desconfianza de sus antiguos camaradas que no se fían de lo que realmente está pasando con una Juliette amnésica. Sin olvidar lo que ya descubrimos en la temporada anterior: el Safeguard, la salvaguarda, un veneno en las esclusas capaz de arrasar a toda la población de un silo que quiera escapar y el poder que hay detrás del poder, o sea detrás del Consejo, La Voz, El Algoritmo.

Al mismo tiempo, asistimos a una segunda línea temporal,  el Washington preapocalíptico, 353 años atrás,  con la periodista y el congresista Keene, la bomba sucia y  los orígenes de los silos. Pero aquí hay un peligro y es el de diluir la tensión de la trama principal. La trama de los orígenes  de los silos carece de la urgencia del thriller de supervivencia. El inicio me parece de los mejores de la serie a nivel de atmósfera e idea, pero la amnesia es un arma de doble filo  y el salto al pasado es un riesgo que puede desinflar la tensión. 

Al margen de esta consideración general hay tres hilos de los que hay que tirar: los mensajes cifrados que empieza a recibir Juliette de alguien anónimo —mientras unos la drogan, otros intentan devolverle la verdad-,  el grupo enmascarado que asalta una planta y desaparece sin dejar rastro, que sugiere que el "orden restaurado" que vende Sims en el consejo es puro decorado; y sobre todo ese objeto que enlaza las dos épocas, el dispensador Pez con forma de pato, que es la costura entre el silo y el Washington pre-apocalíptico. Ese dispensador es la prueba material de que las dos líneas son la misma historia: la verdad escondida en lo cotidiano.

domingo, 7 de junio de 2026

"Mickey 17" una interesante película que mezcla demasiadas cosas: comedia negra, sátira social, fábula política y no siempre acierta

Acabo de ver la película Mickey 17 y me ha dejado sentimientos contradictorios. Es una película fascinante de ciencia ficción  que te atrapa por  su brutal premisa argumental. El protagonista, Mickey Barnes huye de unos prestamistas firmando el contrato más siniestro imaginable: convertirse en un "prescindible", un obrero de alto riesgo al que reimprimen con la memoria intacta cada vez que muere durante la colonización de un planeta helado. Y lo hace un montón  de veces de las  maneras más extremas posibles.

Robert Pattison sostiene el solito buena parte de la película. Su personaje no es un héroe ni un mártir. Es a menudo torpe, vulnerable, a veces parece que hasta "le falta un hervor". Es un pobre diablo que lanzan al espacio una y otra vez, triturado por una maquinaria que lo necesita vivo solo para poder matarlo de nuevo. La premisa, como he dicho, es brutal y la película se convierte en una extraña mezcla de ciencia ficción, sátira social (una durísima critica contra la explotación laboral, el capitalismo y las jerarquías que machacan al de abajo), fábula  política (el villano se sitúa a caballo entre un Trump y un Musssolini ridículo) y la comedia negra. 

El  problema es que quiere ser demasiadas cosas a la vez y eso la hace a veces irregular o desigual  e imperfecta. La  sátira aparece a veces demasiado marcada, con trazos gruesos. Lo mejor es la interpretación de Pattison y sus diferentes versiones de si mismo, cada clon con su propia personalidad. El tono  inocentón de Mickey 17 contrasta con la crueldad del sistema. La película plantea algunas interesantes preguntas como  ¿Qué vale una vida cuando puede ser repetida? o ¿Sigue siendo asesinato matar a alguien que puede volver? En un mundo que convierte a las personas en recursos, quizá la verdadera rebelión empiece por negarse a ser reemplazable.

La película dirigida por Bong Joon Ho, autor de otros trabajos famosos  como la multipremiada "Parásitos", "The host", "Snowpiercer", está basada en la novela Mickey7, de Edward Ashton, con un reparto que incluye además de a Pattison a  Naomi Ackie, Steven Yeun, Toni Collette y Mark Ruffalo. En cualquier caso y a pesar de sus excesos es una película valiente, notable,  estimulante, extraña y con momentos inolvidables que se te quedan impresos durante largo tiempo en la retina. En definitiva y a pesar de sus fallos y desequilibrios es una película a tener muy en cuenta.

sábado, 30 de mayo de 2026

"Algo terrible está a punto de suceder", una original serie que combina con destreza el terror y la comedia negra

La serie sigue a la pareja Rachel (Camila Morrone) y Nicky (Adam DiMarco) mientras se preparan para casarse en la cabaña familiar de él, en medio del bosque, un escenario que desde el primer instante transmite una incomodidad difícil de definir. Creada por Haley Z. Boston y producida ejecutivamente como la anterior, "Los Buroughs" por los hermanos Duffer a través de su productora Upside Down Pictures, cuenta además en el reparto con Jennifer Jason Leigh, Ted Levine y Jeff Wilbusch, si bien el protagonismo de la Morrone es absoluto. Puede decirse que ella solita sostiene prácticamente casi toda la serie.

Tanto narrativa como visualmente, el nivel de inquietud y presagio la acerca a clásicos del folk horror  como The Wicker Man (1973) o a  obras contemporáneas como Get Out "Dejame salir" (2017). Prescinde de los sustos fáciles y el  gore en favor de una narración centrada en los personajes y en la atmósfera. El cine de Lynch es otra de sus influencias más claras, con sus imagenes perturbadoras y  sus giros de guión. El terror puede no estar solo en la oscuridad de la noche o en un bar solitario de carretera sino en la cama matrimonial. 

La cámara sigue a Rachel de un modo que hace que el entorno resulte extraño aunque no cambie físicamente, creando una sensación de encierro sin mostrar nada obvio. A veces el encuadre queda un poco descentrado, lo que añade la sensación de que las cosas no están en equilibrio. La iluminación es tenue  manteniendo partes de las escenas en sombra. No se trata de mostrar todo con claridad, sino de construir un estado de ánimo inquietante. La atmósfera de terror  crece poco a poco, dejándote en una permanente situación de incomodidad de forma  que  hace bueno el título  de que "algo terrible está a punto de suceder". La soledad de la protagonista en  la cabaña del bosque con esa familia siniestra la hacen tremendamente claustrofóbica. El matrimonio no se presenta como una sueño con final feliz sino como algo más pesado, impredecible y terrible. La serie muestra a qué pueden renunciar las personas por una relación, y si esas elecciones merecen siempre la pena. El viaje de Rachel refleja esa tensión: parece insegura ante las señales, pero sigue impertérrita,  adelante, de todas formas, como mucha gente cuando siente la presión de seguir un camino determinado.

Merece la pena detenerse en su aspecto musical, donde la serie es extraordinariamente rica, con canciones de autores que van  desde Johnny Cash y Animal Collective hasta Martha Wainwright, con canciones o melodías  episodio a episodio como What A Pretty Bride You'll Be, Chapel Of Love de The Dixie Cups, Deadly Valentine de Charlotte Gainsbourg, o Love Potion No. 9 de The Clovers, o el Canon en Re de Johan Pachelbel, esta última mezclando celebración y solemnidad en su momento más oscuro. El motivo recurrente de toda la temporada es la inolvidable  You Are My Destiny de Paul Anka, que funciona como una amenaza dulcificada que regresa a cada momento cargada cada vez más de significado siniestro. La lógica musical es la misma que la temática: canciones nupciales y románticas de los años 50 y 60 —el imaginario más inocente del amor y el matrimonio— usadas para envolver una historia de horror.

Su creadora  Haley Z. Boston combina horror y comedia negra con  destreza a pesar de que la serie tarda varios episodios en encontrar su rumbo, lo que puede desesperar a quienes esperaban una escalada de tensión  desde el principio. Es una de las mejores series de terror psicológico que ha dado Netflix en años. Más cercana a Ari Aster o a Lynch que al  Spielberg de Stranger Things, Algo terrible está apunto de suceder demuestra que hay vida y horror adulto más allá de las criaturas del Mundo al Reves. Francamente recomendable para los que gusten de un terror diferente.

viernes, 29 de mayo de 2026

"The Boroughs" la nueva serie de los Duffer protagonizada por viejas glorias de Hollywood con grandes influencias del fantástico de los 80

 

En las dos próximas entradas analizaré dos series producidas por los hermanos Duffer, autores de la icónica, -es parte ya de la historia de la televisión-,"Stranger Things". La primera de ella que acabé de ver esta semana es The Boroughs. Gira en torno a los residentes de una idílica comunidad de jubilados  en el desierto de Nuevo México, cuando un recién llegado, Sam, comienza a sospechar que el lugar esconde algo oscuro tras un aterrador encuentro nocturno. Junto a sus vecinos, un curioso y heterogéneo grupo: una ex-manager musical, un médico gay y una pareja de color, emprenderá la búsqueda de la verdad que pondrá en peligro sus propias vidas. A mi particularmente, y a pesar de algunos problemas iniciales de ritmo, me ha gustado.

Si "Stranger Things" tenía un montón de influencias que enumeré en su momento, en la correspondiente entrada del blog, está no se puede despachar como ha hecho injustamente algún crítico indocumentado calificándola como un "Strangers Things" de ancianos, y sustituyendo, siendo muy bestia,  las bicicletas por andadores. No, The Boroughs nos trae recuerdos del cine de Joe Dante con su "Gremlins" o "The burbs" y de la mejor serie B de los años 80 y 90, a diferencia de "Strangers Things" donde las influencias de Spielberg y Stephen King eran las más evidentes. Incluso si me apuras el argumento podría haber aparecido en cualquiera de aquellas antologías televisivas míticas para el fandom del género como son "Más allá de límite" o "La Dimensión Desconocida". Por supuesto un  nombre de película que nos viene a la cabeza por afinidad con la serie es "Cocoon", aunque argumentalmente no tengan nada que ver más allá de ser protagonizadas ambas por personas mayores y también existir una entidad alienígena de por medio.

Por supuesto, estando los hermanos Duffer detrás del proyecto hacen que ambas series, ésta y la que les ha dado fama y dinero, formen parte de un mismo imaginario audiovisual compartido por esa generación de jóvenes, la mía que disfrutamos de ese cine ochentero. Por supuesto que hay un giro generacional. Si en "Strangers Things" veíamos a un grupo de niños que descubrían el mundo, en The Boroughs, son un grupo de personas mayores  que han sufrido  pérdidas como la muerte de la esposa o que viven diferentes situaciones: enfermedades, viejos amores, oportunidades perdidas, achaques o recuerdos que empiezan a deteriorarse. 

Si bien una lectura superficial puede hacer pensar que el diseño visual tan pulido, tan perfecto,  puede trabajar en contra de la atmósfera de terror y eso es parcialmente cierto, no menos cierto es que el pueblo tan perfecto es como veremos una trampa, una ilusión de perfección. Su estética de comunidad perfecta nos retrotraen a películas como The Stepford Wives (1975), Pleasantville (1998) o  The Truman Show (1998).

La revelación central —que los fundadores de la comunidad explotan a una entidad alienígena que llaman "la Madre" para preservar su juventud y extender artificialmente sus vidas— es el concepto más inspirado de la serie. La Madre salió de un huevo alienígena antiguo descubierto en una mina de en los años 40. Los fundadores de la comunidad la encontraron enterrada bajo el terreno donde luego construirían The Boroughs. Su sangre metabolizada mantiene jóvenes a la pareja fundadora y a su personal. El precio, sin embargo, lo pagan los ancianos residentes: los hijos de "La madre" drenan fluido cerebral de los jubilados mientras duermen, acortando su vida. La Madre no experimenta el tiempo de forma lineal, lo que le permite comunicarse con personas, por ejemplo con demencia o deterioro cognitivo cuyas mentes están "perdidas en el tiempo". La Madre es una entidad alienígena con una percepción no lineal del tiempo, prisionera y explotada como fuente de inmortalidad, que resulta ser más víctima que monstruo y que paradójicamente desea morir. Un concepto bastante más rico  e interesante de lo que la premisa inicial sugería.

Resulta esclarecedora y chocante como los villanos Blaine y Anneliese adquieren cualidades monstruosas por toda la sangre que han bebido, mientras la Madre, el monstruo,  adquiere cualidades humanas por todo el fluido cerebral con que la han alimentado apareciendo no como una criatura grotesca  sino como una figura anciana de pelo blanco que parece casi humana. Eres lo que comes.

Al margen de su trama fanta-terrorífica, la serie critica el trato de la sociedad a las personas mayores pues  el mundo deja de escucharlas mucho antes de que desaparezcan realmente de este mundo. También habla de aprender a seguir viviendo después de la pérdida, como en el caso de Sam y su mujer,  fallecida tras un infarto fulminante. Buenas interpretaciones de un magnífico ramilletes de actores como Alfred Molina, Geena Davis, Alfre Woodard, Denis O'Hare, Clarke Peters, Bill Pullman que muestran su edad, sus canas y sus arrugas  con enorme dignidad.

El único "pero" de la serie es, como he dicho, cierto problema de ritmo en su tramo central: los personajes pasan demasiado tiempo descubriendo información que el espectador ya ha deducido, creando la frustrante sensación de que la historia va por detrás de su audiencia. Las escenas individuales se sostienen gracias a las actuaciones, pero la historia pierde parte de su impulso inicial. Es, no obstante,  una serie que vale la pena.

domingo, 24 de mayo de 2026

"Daredevil: born again", la 2ª temporada de la serie de Disney supera a la primera pero no alcanza el nivel del "Daredevil" de Netflix

"Daredevil: Born Again" no  es un reboot propiamente dicho de Disney-Marvel, sino una continuación en parte de la serie de Netflix, donde el ámbito ya no es Hell’s Kitchen "La Cocina del Infierno" sino todo Nueva York. 

La primera  temporada se estrenó en marzo de 2025 y la segunda  temporada  en marzo de 2026, cerrando el 5 de mayo su tanda de ocho episodios. A continuación un pequeño resumen de cada una de ellas así como una comparación con la serie de Netflix que vimos hace ya unos cuantos años.

La primera temporada

La primera temporada de esta nueva etapa arranca con  la muerte de Foggy a manos de Bullseye. Tras la muerte de Foggy Matt cuelga el traje, Karen se marcha y la firma se disuelve. Mientras tanto Wilson Fisk se reinventa como político y termina ganando la alcaldía de Nueva York con un discurso de “ley y orden” que en realidad es la coartada perfecta para reconstruir su imperio criminal desde el ayuntamiento. La temporada juega a un thriller legal y político con dos hombres intentando contener sus respectivos demonios. Hay un caso semanal interesante (el de Hector Ayala/White Tiger), la subtrama del asesino Muse y la relación de Matt con la terapeuta Heather Glenn, sin olvidar el regreso en un par de capítulos de Frank Castle y también, al final de Karen Page. El cierre deja a Fisk convertido en alcalde autoritario, criminalizando a los vigilantes, decretando el toque de queda y empujando a Matt a organizar una resistencia.

El problema de esta primera temporada  es bien conocido y se notaba mucho  en pantalla, se concibió como una serie procedimental judicial alejado de su espíritu original. Se rodó durante un año y luego Marvel paró, contrató a Dario Scardapane y mandó rehacer buena parte del material. La consecuencia es un remiendo de serie en el que se le ven las costuras, por el cambio de enfoque sobre la marcha. Es una temporada arrítmica, muy irregular, descompensada, a medio hacer, en el que se echa en falta a Foggy y sobre todo a Karen. La serie recupera el ritmo casi al final, con la declaración del estado de emergencia. Queda muy lejos de los climax emocionales de la serie de Netflix.

La segunda temporada

La segunda temporada es mucho más directa y consistente y desde luego mucho más satisfactoria que  la primera. Sube el nivel aunque no llega a superar, en mi opinión, a ninguna de las tres temporadas de Netflix. En esta temporada Fisk es el  autócrata de Nueva York, que sigue haciendo negocios sucios, en este caso traficando con armas de guerra. La Brigada Antivigilantes—una fuerza paramilitar con uniformes negros que hace redadas en barrios latinos—, persigue a vigilantes, prensa libre y disidentes, e impone un estado policial encubierto. Matt lidera una resistencia en la sombra para desmontar el imperio de Fisk a la que se van uniendo Jessica Jones, Frank Castle, Luke Cage en el final, y aliados nuevos. Karen Page acaba siendo acusada en un juicio político. La turba pro-Fisk irrumpe en el tribunal para cerrar el juicio a la fuerza.  

En medio del caos, Bullseye reaparece y revienta los planes de Kingpin, Heather Glenn asume la identidad de Muse (heredada de su agresor de la T1) y Matt, en su decisión más importante, revela su identidad pública como Daredevil. La temporada acaba con la caída política del alcalde y posteriormente con Matt cenando con Karen y siendo detenido pacíficamente. El héroe acaba entre rejas, lo que prepara claramente la tercera temporada con el regreso confirmado de Iron Fist y de un Luke Cage más protagónico que se suman a las incorporaciones que hemos visto de "The punisher" (la brigada toma su símbolo de esta serie) y de Jessica Jones. Así pues, toma cuerpo el regreso de "The defenders".

En esta temporada la acción es mucho más cercana a lo que uno espera de "Daredevil". Tambien mejoran el guión y las interpretaciones. Jessica Jones aporta un contrapunto áspero  que encaja muy bien. Karen recupera afortunadamente  peso dramático. Bullseye vuelve a ser una presencia enfermiza. Y Fisk, aunque a veces roza lo excesivo, sigue siendo una de las grandes creaciones televisivas de Marvel gracias a D’Onofrio. El desenlace de Fisk puede parecer demasiado blando en esta temporada para todo el daño que ha hecho a lo largo de las dos tandas de episodios.

Comparativa del Daredevil de Neflix y Disney

La de Netflix sigue siendo superior. Sobre todo por tres razones. La escala del escenario no mejora el producto. "Daredevil Born Again" es más grande pero el Hell’s Kitchen (La Cocina del Infierno) del "Daredevil" de Netfix  era un lugar reconocible donde las tramas se sentían más cercanas. El trío protagonista le daba una dimensión más humana a la serie. Con la muerte de Foggy y la desaparición de Karen el protagonista queda amputado emocionalmente. El regreso de Karen lo soluciona parcialmente. Las peleas de la serie de Netflix eran pura coreografía. La serie de Netflix tenía una identidad dramática muy precisa. Era una tragedia urbana disfrazada de serie de superhéroes. Lo más positivo de la serie de Disney es la idea de que el crimen no necesita esconderse porque se ha infiltrado en las instituciones, algo que la hace particularmente actual. La "Daredevil" de Netflix tenía, por contra, mayor profundidad emocional y estaba mejor escrita.

En mi ranking particular, las mejores temporadas son, por este orden: la tercera, la segunda y la primera temporadas de Netflix. La primera temporada de "Daredevil Born Again" es claramente inferior a cualquiera de las tres de Netflix. La segunda ya juega en esa liga y podría acercarse a la primera de Netflix pero está por debajo de las otras dos. Esperaremos a la tercera temporada de "Born Again" para ver si se confirma la mejoría.

domingo, 17 de mayo de 2026

"Monarch: El legado de los monstruos", una serie que gana cuando mira a los monstruos desde lo humano

 
 
Monarch: El legado de los monstruos cerró hace un par de semanas su segunda temporada consolidándose como una de las propuestas más interesantes del "monsterverse televisivo" y de la plataforma Apple TV junto a su otra serie "Fundación".
 
1ª temporada: el secreto familiar bajo la sombra de Godzilla
 
La primera temporada arrancaba después de los acontecimientos de Godzilla acaecidos en  2014. Cate Randa, superviviente del ataque de San Francisco, viaja a Japón tras la desaparición de su padre, Hiroshi. Allí descubre que su vida familiar era mucho más compleja de lo que imaginaba: su padre tenía otra familia secreta, otro hijo —Kentaro— y una vinculación directa con la corporación Monarch, la organización secreta dedicada a investigar a los titanes. El gran acierto de esa primera temporada es que no se limita a enseñar a los titanes. Los usa como telón de fondo para contar una historia de secretos familiares que pasan de una generación a otra. Así les sucede a Cate, Kentaro y en otro orden de cosas a Lee Shaw. La serie alterna dos líneas temporales: la del presente, con Cate, Kentaro y May siguiendo las pistas de Hiroshi; y la del pasado, con Keiko, Bill Randa y Lee Shaw en los años cincuenta, cuando Monarch empieza a tomar forma como proyecto militar y científico. El tramo final lleva la historia hacia el Axis Mundi, ese espacio entre mundos donde el tiempo  se ralentiza (un día dentro puede suponer un año fuera),  y donde la serie conecta de forma directa con la mitología de la Tierra Hueca. Al final descubrimos que Keiko sigue viva, para ella ha pasado muy poco tiempo, para los demás muchas décadas, y los personajes acaban en Isla Calavera, con Kong como presencia decisiva en el horizonte. 
 
2ª temporada: Kong, el Titan X y el peso del legado

En la segunda temporada el futuro del mundo está nuevamente en juego, y reune a héroes y villanos (los de la corporación Apex) en Isla Calavera y posteriormente en una misteriosa aldea del sur de Chile vinculada a un titán mítico que emerge del mar, el Titán X, una fuerza casi mitológica con un poder de consecuencias catastróficas. Además de este titán tienen también mayor  presencia que en la primera temporada Kong y Godzilla. En esta temporada hay por lo tanto más monstruos y más espectáculo, pero no se abandona el drama íntimo. La temporada profundiza en Keiko, en Lee, en la familia Randa y en la idea de que Monarch no es únicamente una organización científica o gubernamental, sino una herencia familiar llena de sacrificios, errores y decisiones controvertidas y contradictorias.

El Titan X funciona muy bien porque no sólo es un nuevo monstruo. Tiene misterio, dimensión emocional y una relación especial con Cate, lo que hace que la temporada no dependa únicamente de la destrucción o del combate de estos monstruos. Y es que hay una pregunta que tenemos que hacernos: ¿y si algunos titanes no fueran solo amenazas, sino seres desplazados, perdidos, confundidos, arrancados de su propio universo? Esa idea le da a la serie un tono más melancólico y trágico. El final de temporada ofrece el esperado enfrentamiento entre Kong y Titan X, pero no se queda en la pelea. El cierre combina acción, emoción y  una despedida especial entre Cate y el Titan X, además de dejar encaminada una nueva etapa de Monarch, casi una “Monarch 2.0”, con Cate, Keiko, May y Tim como núcleo de una organización más pequeña, más humana y más cercana a la investigación directa. 

Una serie que tiene todavía recorrido

Monarch tiene algo que no siempre consigue el cine del MonsterVerse: una escala humana dentro de una mitología enorme. Uno de sus mayores aciertos es el reparto. Kurt Russell y su hijo Wyatt Russell dan una continuidad muy especial al personaje de Lee Shaw; muestra cómo el tiempo transforma a un mismo hombre sin borrarle del todo la mirada. Anna Sawai aporta a Cate una mezcla de fragilidad y determinación que hace creíble su evolución. Y Mari Yamamoto, como Keiko, se convierte en una de las grandes columnas emocionales de la serie. La serie habla de padres desaparecidos, hijos que heredan secretos, científicos que creen estar salvando el mundo y terminan malogrando su propia vida.  Monarch es más que una simple serie de monstruos. Es aventura, sí, pero también es melodrama familiar, ciencia ficción, conspiración institucional y un relato de duelo.

Visualmente, la segunda temporada mejora: la Isla Calavera, las grietas o portales, el mundo intermedio, las apariciones de Kong y del Titan X: ofrecen  una presencia espectacular pero el espectáculo no devora  a los personajes. En el último capítulo, por ejemplo, el combate importa, pero emociona más la despedida, la mirada entre Cate y Titan X, la sensación de que incluso una criatura colosal puede estar buscando como volver a casa. No es una serie perfecta. A veces se toma demasiado tiempo en tramas secundarias. Los monstruos más interesantes no son los que destruyen ciudades, sino los que obligan a los personajes a mirar lo que llevan dentro.

Monarch: El legado de los monstruos nos cuenta una historia cada vez más sólida, más emotiva y más consciente de su identidad. La primera temporada construye el misterio; la segunda lo expande con más ambición y con mejores momentos de espectáculo. Y, sobre todo, deja la sensación de que esta serie todavía tiene recorrido. Porque bajo los rugidos, las grietas dimensionales y las pisadas de Kong, lo que late es la historia de una familia. Y eso, curiosamente, es lo que hace que los monstruos parezcan más grandes.