sábado, 16 de mayo de 2026

Doce años después y tras ocho temporadas, "Outlander" termina su épica historia romántica con un final deliberadamente ambiguo

 
Doce años. Ocho temporadas. Una historia de amor que atravesó siglos, guerras, muertes y resurrecciones —literales y metafóricas—. El pasado 15 de mayo de 2026, Outlander emitió su episodio final  cerrando uno de los fenómenos televisivos más singulares de la última década. En entradas anteriores de este blog cubrimos la serie hasta aquel momento bisagra de la cuarta temporada en que Brianna, llegada del futuro, se encontraba por primera vez con su padre biológico, Jamie Fraser. Un instante de enorme emoción. Lo que vino después fue a veces desigual las menos, emocionante y hermoso siempre. Una épica serie romántica que forma parte ya de nuestras vidas, en mi caso está en mi "top ten" donde hay series de muy diferente tipología,  lo que en mi caso confirma que soy y he sido siempre un romántico empedernido.  Repasemos lo que ha pasado desde entonces.

Cuarta temporada

 La cuarta temporada adaptó Drums of Autumn (Tambores de Otoño), el cuarto libro de Diana Gabaldon, y trasladó definitivamente la acción a las colonias americanas. Jamie y Claire construyen Fraser's Ridge en Carolina del Norte mientras Brianna viaja desde el siglo XX a través de las piedras para avisar a sus padres de un incendio que, según los registros históricos, acabará con sus vidas. La temporada tendrá dos grandes motores narrativos: la reunión de la familia —que culminó en el mencionado encuentro entre padre e hija— y la sombra de Stephen Bonnet, el villano más malvado de toda la serie, que violó a Brianna y envenenó la vida de la familia durante dos temporadas. Es una temporada, en cierto sentido de fundación o refundación,  en la que los Fraser construyen un nuevo hogar y donde la familia, toda la familia se reencuentra.

Quinta temporada

La quinta temporada, basada en el libro  The Fiery Cross, se inicia con una boda —la de Brianna y Roger— y se cierra con uno de los momentos más duros de toda la serie. Los hechos más destacados son la muerte de Murtagh, el padrino de Jamie, convertido en líder de los Reguladores —granjeros que se resistían al sistema fiscal británico—, que muere en la Batalla de Alamance. Es una muerte que duele porque Murtagh era uno de los personajes más queridos desde el inicio e incondicional de Jamie. 

En segundo lugar el secuestro y posterior agresión sexual de Claire. Lionel Brown y un grupo de hombres secuestran, golpean y violan a Claire. Es el momento más brutal  de la temporada. La escena es bastante fuerte. A "Outlander" se la ha criticado la dureza de estas escenas de agresión sexual: en la serie hay tres que no se olvidan fácilmente, la violación de Jamie, en la primera temporada, la de Brianna en la cuarta y la de Claire en la quinta. Otro de  los momentos que se recuerda es cuando Jaime es mordido por una serpiente y Claire lo salva literalmente con el calor de su cuerpo. Es Outlander en estado puro, como es también marca de la casa la alta temperatura de sus escenas eróticas bastante alejadas de lo que es común en la mogijata y pacata televisión americana. La temporada es sólida y correcta aunque sin la épica de las primeras, con un ritmo, a veces irregular.

Sexta temporada

La sexta temporada es la más corta de la serie y también la más oscura y perturbadora. Es irregular pero valiente. Sus ocho episodios se sienten comprimidos, y hay subtramas —la de los Cherokee, la de Fergus y su alcoholismo— que merecían más espacio. Pero cuando funciona, funciona muy bien. Basada en el libro  A Breath of Snow and Ashes,  tiene un gran mérito: se toma en serio el trauma de Claire de una manera que pocas series se atreverían. La temporada se vertebrá sobre tres hechos: En primer lugar la adicción al éter. Claire, incapaz de dormir sin pesadillas tras su agresión, empieza a automedicarse con éter, el anestésico que ella misma ha introducido en la medicina del siglo XVIII. Es un arco narrativo que no estaba en los libros —Gabaldon lo aprobó expresamente— y que Caitríona Balfe borda. Ver a Claire —la mujer más competente y racional de toda la ficción televisiva— deteriorarse en silencio se nos hace extraño. 

En segundo lugar la llegada de  la familia Christie. La llegada de Tom Christie —un antiguo compañero de prisión de Jamie en Ardsmuir, protestante fanático y misógino convencido— pone en jaque la autoridad de Jamie en Fraser's Ridge. Se convierte así en  un antagonista diferente del villano clásico porque nunca lo es del todo: su rigidez moral es genuina pero su amor torturado por Claire  también y resulta creíble; su hija Malva es uno de los personajes más inquietantes de toda la serie. En tercer lugar la muerte de Malva y la acusación a Claire. Malva Christie aparece muerta en el jardín de Claire, embarazada, tras haber acusado públicamente a Jamie de ser el padre de su hijo. Claire es acusada de asesinato. La temporada termina con Claire siendo llevada ante la justicia colonial y Jamie intentando desesperadamente salvarla. Es un cliffhanger efectivo, aunque la resolución —que llega en los primeros episodios de la séptima temporada— resulte algo apresurada.

Séptima temporada

La séptima temporada es una de las más largas de la serie, si dejamos a un lado alguna de las primeras —dieciséis episodios emitidos en dos bloques— es también la más ambiciosa y la más desequilibrada. Fue dividida en dos mitades con más de un año de diferencia entre ellas, la séptima temporada adaptó materiales de varios libros a la vez y puso a todos los personajes en movimiento simultáneamente.

En la primera parte (2023): Claire es absuelta del asesinato de Malva justo cuando estalla la Revolución Americana. Jamie es reclutado como brigadier general del Ejército Continental y enviado a Nueva York y Fort Ticonderoga. Claire le acompaña como médica de campaña. La serie muestra con más ambición que nunca la escala de la guerra: batallas, hospitales de campaña, política militar. Sam Heughan y Caitríona Balfe están excelentes, pero la primera mitad sufre de cierta dispersión narrativa: hay demasiados personajes, demasiadas líneas argumentales abiertas al mismo tiempo. Aunque se produce un gran giro argumental: la falsa muerte  de Jamie y la intervención de Lord John. Jamie desaparece en el mar y se le da por muerto. 


Lord John Grey, para proteger a Claire, le propone matrimonio. Claire, en estado de shock y convencida de haber perdido al hombre de su vida, acepta. El problema es que Jamie no está muerto. Cuando reaparece y descubre que Lord John y Claire han consumado el matrimonio —en un momento de desesperación de Claire—, su reacción violenta hacia John es uno de los momentos importantes de  la serie. Jamie golpea físicamente a su mejor amigo, a pesar de que que le había salvado la vida a su mujer. Es lógica esta reacción en un hombre del siglo XVIII. El joven William Ransom —el hijo ilegítimo de Jamie, criado como aristócrata inglés— descubre finalmente sus orígenes. La escena de la confrontación entre padre e hijo es de las mejores de toda la temporada: Jamie no se disculpa de haber tenido el hijo, pero sí de no haber podido ser su padre. 

En la segunda parte (2025) se produce  la Batalla de Monmouth. Claire recibe una bala en el hígado mientras trabaja como médica y llega a la mesa de operaciones en peligro mortal. Sobrevive, pero el susto es genuino. La temporada termina con Roger y Brianna tomando la decisión definitiva sobre si quedarse en el pasado o volver al futuro, y con la familia al completo preparándose para el que saben que será el último capítulo: la Batalla de Kings Mountain, donde los registros históricos que Frank Randall dejó escritos señalan que Jamie Fraser murió.

Octava temporada

La última temporada (2026) tiene el enfoque muy perfilado: sabe adónde va, y casi todo lo que hace apunta en esa dirección. La octava entrega adapta el noveno libro de Gabaldon, Go Tell the Bees That I Am Gone, con algunas desviaciones significativas. La más importante  la muerte de Fergus. El hijo adoptivo de Jamie, personaje querido desde la primera temporada, muere en el episodio 7 en circunstancias que no existen en el libro —donde está vivo y sano—. Su muerte es un golpe dramático devastador, y también la señal más clara de que la serie ya ha tomado su propio camino, separándose definitivamente del texto de Gabaldón. Uno de los giros más controvertidos de la temporada es el misterioso agente Richardson que  resulta ser un viajero del tiempo que cree que si Gran Bretaña gana la guerra de independencia, la esclavitud podría abolirse antes. Es una idea fascinante que llega demasiado tarde y con demasiado poco desarrollo para tener el impacto que merece. Los fans se han dividido: hay quien lo ama como complicación filosófica final, hay quien lo siente como un MacGuffin tardío.

Jamie escribe su testamento —uno de los momentos más emotivos de la temporada, mientras reparte entre sus seres queridos objetos que son pequeñas memorias de quien ha sido— y marcha a la batalla. Los Patriotas ganan Kings Mountain, como ocurrió históricamente. Jamie, contra todo pronóstico, sobrevive al grueso del combate. Claire grita "¡Frank estaba equivocado!" y el espectador respira tranquilo. Y entonces Ferguson, derrotado y herido, saca una pistola escondida y dispara a Jamie en el pecho. Lo que sigue es "Outlander" nuevamente en su forma más pura. Claire siente el disparo como si fuera en su propio cuerpo —el vínculo sobrenatural entre ellos lleva doce años construyéndose— y vuelve corriendo. Jamie muere en sus brazos. Claire se niega a separarse de su cuerpo. Pasan las horas, la noche y llega la mañana con los dos abrazados. En los últimos segundos del episodio, Claire y Jamie —tendidos en la cima del monte— abren los ojos y toman aire. Y a continuación hay un fundido a negro.

Sobre la interpretación del final de la serie

Antes del corte a negro definitivo, hay una secuencia reveladora: vemos la escena del primer episodio —el fantasma de Jamie observando a Claire en el siglo XX, la noche antes de que ella atraviese las piedras— reencuadrada ahora como la promesa que Jamie hizo: si moría, volvería como espíritu a visitar a quienes amaba. Y fue él quien dejó las "nomeolvides" en Craigh na Dun, atrayendo a Claire hacia las piedras, hacia él. La serie que empezó con un misterio —¿quién era ese Highlander que Frank vio?— termina respondiéndolo. El hecho de que el fantasma de Jamie plante las flores que hacen viajar a Claire demuestra que sus vidas están atrapadas en un círculo perfecto, una especie de bucle infinito. Están destinados a encontrarse, morir y revivir en una línea temporal eterna donde el amor rompe las reglas de la física. La escena postcréditos muestra a la propia Diana Gabaldon firmando ejemplares de su novela en una librería de los años 90, mientras un lector señala el diario, un diario viejo que tiene sobre la mesa —el mismo en que Claire empezó a escribir su historia en el episodio anterior. "Es solo un poco de inspiración", dice Gabaldon con una sonrisa. El guiño es elegante: la historia no la inventó Diana Gabaldon. La escribió Claire Fraser, y Diana solo la encontró.

¿Están vivos o muertos? ¿Es una resurrección literal o los dos mueren juntos (ella muere de pena) y lo que vemos son sus espíritus despertándose en el más allá? El showrunner Matthew B. Roberts ha reconocido que filmaron el final con deliberada ambigüedad. La propia Caitríona Balfe, en entrevistas del día del estreno de la serie, dijo que hubiera querido que los poderes de Claire fueran más explícitos y la escena final más reveladora. Sam Heughan admitió que "inicialmente querían que quedara claro que ella lo devolvió a la vida, pero al final quedó algo más equívoco, y ni nosotros sabemos si están vivos o en otro lugar".

La lectura más satisfactoria para el famdom—y la que mejor encaja con el arco de Claire— es la de la resurrección. Desde la segunda temporada, cuando el Maestro Raymond la curó de una infección mortal hablando de Jamie, la serie ha construido un poder sanador en Claire vinculado a la luz azul y a su conexión con él. Su pelo se volvió blanco por completo debido al esfuerzo energético. En la octava temporada, ese poder ya ha salvado a un recién nacido. Cuando en el último plano el pelo de Claire se torna completamente blanco —como predijo la sanadora cherokee Adawehi cuando llegaran sus poderes plenos—, la inferencia es clara: lo ha traído de vuelta. Pero la serie tiene la inteligencia y la elegancia de no subrayarlo ni de hacerlo explicito.

Las diferencias entre la serie y los libros 

En la novela de Diana Gabaldón, Fergus está vivo. Su muerte  es una invención de la serie—dramáticamente efectiva, pero que cierra para siempre una historia que en los libros sigue abierta. La muerte de Fergus en pantalla es probablemente la divergencia más significativa. En cuanto al final en Kings Mountain: en el libro, Jamie también muere pero Claire  lo devuelve a la vida mediante la luz azul. La diferencia es que en la novela ese momento es más explícito, más místico y le da más protagonismo y convierte a Claire en una sanadora cuasi milagrosa. Gabaldón ha dicho en entrevistas del estreno que sugirió a Roberts que dejara crecer la luz azul de Claire hasta envolver a los dos y fundirlo todo en negro. Roberts lo deja en la ambiguedad. Balfe ha reconocido que habría preferido la versión más clara. Diana Gabaldón aun no ha publicado su décimo libro que cierra la serie literaria, lo hará  a finales de este año o comienzos del que viene, hay teorías de los fans que pretenden adelantar su contenido, pero no dejan de ser rumores más que realidades. El libro tendrá un final y la serie tiene otro diferente que ya lo hemos visto

Valoración final 

Outlander ha tenido temporadas excelentes, especialmente las tres primeras, y ha tenido alguna temporada más irregular, probablemente la quinta. También algún giro argumental  pedía más desarrollo y se ha sacado de la manga alguna subtrama como la de Faith y su hijas Jane y Fanny que la autora de los libros descartó en sus tramas pero ha tenido también algo que pocas series de su duración consiguen en la televisión: una pareja protagonista que la ha hecho  creíble durante doce años. Hemos vivido y sufrido con ellos. Hemos llorado con ellos y también nos hemos alegrado de sus logros. Forman parte casi de la familia. El trabajo  de Sam Heughan y Caitríona Balfe es la columna vertebral de todo. Sin esa química, sin esa solidez actoral, la serie habría colapsado tras la cuarta temporada. Con ella, aguantó hasta el final con una nota muy alta. El final da lugar a diferentes interpretaciones. Es un final que tal vez no satisfaga a todos por  esa premeditada ambiguedad. Confía en su audiencia lo suficiente como para no explicarlo todo. Y después de doce años viajando con Claire y Jamie a través del tiempo, la guerra y la muerte, quizás eso es exactamente lo que merecíamos: la posibilidad de elegir cómo queremos que termine la historia.

viernes, 1 de mayo de 2026

"Caddo Lake": las ausencias que el tiempo no supo explicar

La película arranca con la desaparición de una niña, Anna. A partir de ese momento y en una compleja y a veces desconcertante narración asistimos a los traumas y obsesiones de una serie de personajes que están intima y familiarmente relacionados entre sí. Durante buena parte del metraje, la narración juega con dos líneas argumentales que parecen simultáneas en el tiempo pero que no lo son, están separadas por veinte años: la de Ellie, una adolescente rebelde marcada por la desaparición de su hermanastra Anna que mantiene una complicada relación con su padrastro, y la de Paris, un joven obsesionado con la muerte de su madre. La película no nos explica demasiado. No se detiene a ordenar las piezas para el espectador. Al contrario: deja que la confusión forme parte de la experiencia. Y eso puede desconcertar, incluso  irritar. Pero si encajamos las piezas, el relato alcanza una dimensión  trágica. En realidad Ellie vive en 2022, mientras Paris lo hace en 2003.

El lago que aparece en el título no es solo el escenario de la cinta sino, sino un portal que cuando baja el agua  te traslada a otro tiempo: 1952, 2003, 2005 o 2022. La película al igual que vimos con la serie "Bodies", es una especie de bucle donde el futuro y el pasado se entremezclan y condicionan de tal modo que uno no puede suceder sin el otro. Ya sabemos que en un tiempo lineal esto sería imposible (la paradoja del abuelo), solo si acudimos a líneas paralelas o a una espiral del tiempo conectada entre sus brazos podría entenderse, al menos conceptualmente


La película no usa los viajes en el tiempo para fabricar espectáculo, sino para hablar de ausencias mal interpretadas. Personas que parecían haber abandonado a sus familias. Hijas que crecieron creyéndose rechazadas. Padres convertidos en fantasmas. Madres que nunca pudieron explicar de dónde venían. Todo lo que parecía negligencia, huida o silencio acaba revelándose como algo más cruel: un accidente imposible, una cruel trampa del tiempo.

¿Qué pasó realmente con los que desaparecieron?. Lo explico  en el siguiente esquema cronológico:  

1. Anna desaparece en 2022: Anna es la niña pequeña, hermanastra de Ellie. Se mete por el portal temporal del lago y no muere ni la secuestran como pensaban en su tiempo: viaja al pasado, a 1952.

2. Anna se queda atrapada en 1952: Allí la acogen, crece, se convierte en adulta, se casa con Benjamin Lang y tiene un hijo: Paris. Es decir: la niña Anna de 2022 acaba siendo la madre de Paris en el pasado. 

3. Paris, en 2003, investiga la muerte de su madre: Paris no sabe que su madre Anna venía del futuro. Él cree que hubo algo extraño en su muerte, porque ella tenía ataques o convulsiones relacionados con el lago. Investigando, entra también en la zona del portal temporal.

4. Paris encuentra a Anna niña en 1952: Aquí está el bucle: Paris viaja a 1952 y encuentra a una niña herida. Esa niña es Anna. La ayuda, pero no sabe todavía que está ayudando a su propia madre cuando era niña. Al dejarla allí, sin querer, permite que Anna crezca en 1952, tenga una vida y acabe dando a luz… a él mismo.

5. Paris salta después a 2022: Paris intenta volver a su época, pero acaba en 2022, el presente de Ellie. La policía lo toma por sospechoso de la desaparición de Anna. Cuando ve la foto de Anna en las noticias, entiende el desastre: la niña desaparecida es su madre de pequeña.

6. Paris muere intentando volver a 2003: Él no abandonó a Celeste ni a su hija Ellie. Simplemente quedó atrapado en el salto temporal. Cuando intenta regresar, acaba muriendo ahogado en 2022. Por eso en la vida de Ellie siempre se contó que su padre había desaparecido. 
 
7. Ellie descubre que Paris es su padre: Ellie viaja a 2005 y ve a una mujer joven con un bebé. Esa mujer es Celeste, su madre de joven. Y el bebé que lleva en brazos es la propia Ellie. Ahí Ellie entiende que Paris no era un extraño: Paris es su padre biológico. 

La familia queda así: Anna es, al mismo tiempo la hermanastra pequeña de Ellie en 2022; la niña que viaja a 1952; la madre de Paris y por tanto, la abuela paterna de Ellie. Paris es hijo de Anna; pareja de Celeste joven; padre de Ellie; y el hombre que desapareció porque quedó atrapado por el lago. Daniel, el padre de Anna y padrastro de Ellie, queda en una posición muy extraña: como Anna termina siendo abuela de Ellie, Daniel sería también, de algún modo, bisabuelo de Ellie, además de su padrastro. Por eso la propia película cierra con esa idea de “siempre hemos sido familia”, pero en un sentido mucho más extraño de lo que parecía. Ni Anna ni Paris abandonaron a nadie. Anna no desapareció voluntariamente; fue arrojada a 1952. Paris no dejó tiradas a Celeste y Ellie; quedó atrapado entre épocas y murió intentando volver. Ahí la película deja de ser solo un rompecabezas temporal y se convierte en una historia de pérdidas mal entendidas con un regusto triste y amargo. Nadie abandonó a nadie. Nadie supo cómo volver. Y todos, de un modo u otro, quedaron atrapados en el mismo lago.
 
Al margen de la enrevesada trama la película tiene otros atributos y algunos defectos. El escenario natural, la zona pantanosa del lago Caddo es el protagonista, el marco, un espacio   casi embrujado, con esos árboles hundidos, esas aguas turbias donde la naturaleza se convierte en laberinto temporal apenas dando un paso. Es un paisaje que sostiene muy bien el tono de la película. También son correctas la interpretaciones de Dylan O’Brien como Paris y de Eliza Scanlen, como Ellie. El primero es el héroe zarandeado por los avatares del tiempo, la segunda aporta ese carácter de adolescente rebelde y enfadada  fruto de sentirse abandonada.
 
Sin embargo la película dista mucho de ser una película redonda, es una película irregular muy interesante pero no enteramente satisfactoria. Mantenernos en el desconcierto permanente hace que  pierda intensidad dramática. Reconstruir a posteriori, es decir acabada la película el engranaje temporal y como encajan los personajes en ese engranaje exige un esfuerzo que no se ve recompensando en el momento del visionado. Como he dicho anteriormente la película no se limita a la parte fantástica. Es una película sobre la familia y las ausencias donde la verdad que se descubre no libera del dolor pero al menos le da forma.


domingo, 26 de abril de 2026

Se inicia la 4ª temporada de "From" con el enemigo dentro de casa


Hace unos días se estrenó la cuarta temporada de "From" con el episodio titulado "La llegada". El momento más comentado de este primer capítulo de la temporada ha sido la revelación final la nueva recién llegada al pueblo, una joven devota llamada Sophia que entra al pueblo tras un accidente de coche junto a su padre sacerdote y que resulta ser el Hombre de Amarillo disfrazado, usando al sacerdote como una especie de "llave" para colarse en el pueblo sin levantar sospechas. Harold Perrinau se desespera y se hunde anímicamente al comprobar que la criatura que había logrado matar, "El sonrisas" ha vuelto al mundo a través del parto de Fatima.

El sheriff llega a contar balas para asegurarse de que la gente del pueblo al menos pueda elegir cómo morir, una imagen brutal de alguien que está renunciando. El episodio retoma la historia segundo a segundo desde el final de la tercera temporada: nadie sabe todavía que Jim está muerto, sigue presente la traumática "maternidad" de Fatima y se profundiza en las consecuencias de la tortura de Elgin por parte de Boyd y Sara. 

La crítica especializada ha sido muy positiva. La opinión general es que la serie  está empezando a conectar piezas que llevaban ahí desde la primera temporada, en lugar de acumular misterios nuevos sobre los viejos. El motivo temático recurrente esta temporada es que no se puede cambiar una historia que ya ha sido contada, lo que carga al pueblo con una sensación opresiva de inevitabilidad casi bíblica. Hay también una textura religiosa más marcada que en temporadas previas (versículos, posesión, tentación). From ya tiene confirmada una quinta temporada, que será la última, así que esta cuarta entrega funcionará como puente directo hacia el desenlace de la serie.

sábado, 25 de abril de 2026

"Silo" o la verdad enterrada bajo el miedo. Una de las mejores distopías de los últimos años

El pasado año vi las dos primeras temporadas de "Silo", una de las grandes series de Apple TV. Y es que esta plataforma de streaming es probablemente la plataforma que mayor porcentaje de buenas series estrena a lo largo del año. El 2 de julio se estrena la tercera temporada y hay confirmada una cuarta y última temporada que cerrará la historia. La serie  ha sido  creada por Graham Yost, basada en la trilogía de novelas distópicas de Hugh Howey y está protagonizada por Rebecca Ferguson como Juliette Nichols. La primera temporada se estrenó en mayo de 2023 y la segunda en noviembre de 2024, contando con  diez episodios cada una. 

¿Por que funciona tan bien "Silo"?, -la serie ha tenido muy buenas críticas-. El punto de partida suscita gran interés; toda la humanidad sobrevive en un gigantesco silo subterráneo. ¿Que pasó para que toda la humanidad, reducida a unas 10.000 personas, fuese a vivir bajo tierra?. ¿Se puede vivir en la superficie?. No es solo una serie de misterio futurista. Es una historia sobre el control de la población, el control de la verdad, la manipulación de la memoria colectiva, la obediencia, la vigilancia y el miedo. Hay ciertas preguntas que están prohibidas, que no se pueden hacer.

La serie bascula entre el drama distópico,   la conspiración  política y el thriller policial. Magnífica interpretación la de Rebeca Ferguson, como Juliette Nichols. La serie se sostiene gracias, en buena medida a ella. No es una heroína al uso. Es una mecánica que procede de las profundidades del silo, no de las élites del poder. El mundo subterráneo está muy bien construido tanto física como socialmente: en los pisos de arriba están estructuras de poder, en el fondo la maquinaria y los mecánicos que permiten que el silo siga funcionando. 

La segunda temporada mantiene el interés suscitado por la primera. Muchas de las preguntas siguen sin ser contestadas a pesar de algunas revelaciones como la existencia de otros silos. La temporada se centra sobre todo en las conspiraciones, el descubrimiento de las mentiras y la posibilidad de rebelarse ante un sistema que utiliza el miedo para eternizarse en el poder. Es una temporada más coral que la anterior. El protagonismo absoluto de Rebecca Ferguson da paso a la intervención de unos brillantes personajes secundarios. El villano que protagoniza Tim Robbins no es un personaje plano. Es alguien que cree sinceramente que el control de la memoria, de la verdad y  de las pruebas del pasado (las reliquias, imagenes y archivos informáticos) puede evitar el caos social y mantener la estabilidad de esa sociedad. El único problema de la serie es el mantenimiento del ritmo en algunos momentos concretos. Y esto vale tanto para la primera como especialmente la segunda temporada. La primera es más redonda en su estructura, la segunda más irregular aunque tenga mayor profundidad política que la primera. 

Nos encontramos, en definitiva, ante una gran serie de ciencia ficción, cuyo fuerte no son  los efectos especiales, de hecho no recuerdo casi ninguno, sino que transciende el género para reflexionar sobre la política y el control de las masas. Aquí está su verdadero valor y por lo que creo que  transcenderá para convertirse en una de las grandes del género. No es una serie de acción, no promete escapismo sino que provoca reflexión sobre esos  grandes temas que he comentado y que nos siguen preocupando también en el mundo real que nos ha tocado vivir.

sábado, 18 de abril de 2026

"Bodies", una brillante serie de bucle temporal

La serie que comento hoy se estrenó  hace tres años, empecé a ver su primer capítulo el día de su estreno pero hasta esta semana no le había dado una segunda oportunidad. La serie la he visto finalmente de un tirón y aunque no es una serie perfecta, pues tiene algunos desequilibrios que comentaré más adelante, para mi que soy un apasionado de los viajes en el tiempo, mundos alternativos y bucles temporales ha sido sumamente entretenida, por lo que la recomiendo a los que gusten de este tipo de temas. Aviso: a continuación desgrano el argumento y el final, por lo que si no la has visto, mejor leer esta entrada después, y te animo a comentar sobre la serie. La serie está basada en  la novela gráfica de Si Spencer para el sello DC Vertigo.

La serie empieza con la aparición, en cuatro momentos diferentes del tiempo, 1890, 1941, 2023 y 2053, de un hombre desnudo, sin identificar con un orificio en el ojo izquierdo. El lugar es el mismo, un callejón de Londres, Longharvest Lane. Cuatro policías se hacen cargo de la investigación en cada una de sus épocas: Alfred Hillinghead (1890), Charles Whiteman (1941), Shahara Hasan (2023) e Iris Maplewood (2053). Con el tiempo descubren que no están investigando crímenes distintos sino el mismo, y que detrás hay una conspiración que abarca más de siglo y medio. El hombre muerto es Gabriel Defoe, un profesor universitario del año 2053 que  lidera un grupo clandestino contrario al régimen encabezado por el todopoderoso y omnipresente Comandante Mannix. Defoe ha desarrollado  un dispositivo que permite desplazarse entre épocas. Cuando Defoe intenta viajar al pasado para frustrar los planes  de Mannix, es disparado en el camino por la detective Maplewood, que en ese momento actúa como agente de Mannix. Por eso su cuerpo aparece muerto en el mismo callejón en cuatro épocas distintas: es el mismo instante de su muerte, visto desde cuatro perspectivas temporales diferentes.

Elias Mannix es el eje de todo. En 2023 es un joven criado en un entorno marginal, hijo biológico de una mujer llamada Sarah que lo dio en adopción. Su padre adoptivo, un hombre vinculado a una organización de poder llamada Harker & Co., le inculca desde pequeño la idea de que tiene un destino: provocar una explosión nuclear en Londres en 2023 que matará a decenas de miles de personas, destruirá la ciudad tal como existe y dará paso a un nuevo orden distópico:  un estado autoritario en el Reino Unido donde el Comandante Mannix gobierna con control absoluto bajo el argumento del bien colectivo.

Todo gira en torno a la falta de cariño. Mannix creció sin amor, traumado por que su madre le abandonó. Ese vacío afectivo lo compenso con el poder y con un proyecto vital que es una especie de "serpiente Ouroboros", donde el final es el principio, y el principio es el final; Más que a la serie germana "Dark" a la que algunos críticos aluden esta serie tiene un punto de enganche con la memorable, por lo retorcida y original, película  "Predestination" comentada en este mismo blog. Me explicó Mannix viajará al pasado a 1890 para dar comienzo a ese bucle que conduce a la hecatombe y distopía posterior. El bisabuelo engendra al biznieto y el biznieto es el bisabuelo que viaja al pasado. En una línea temporal continua este planteamiento es totalmente  incoherente e inconsistente. Solamente puede tener encaje si echamos mano de las líneas temporales alternativas.

Veamos con más detenimiento los diferentes escenarios temporales. En 1890 el inspector Alfred Hillinghead es un hombre victoriano respetado, casado, con  una hija llamada Polly, que oculta un secreto: su homosexualidad. Cuando encuentra el cadáver de Defoe, su investigación lo lleva a cruzarse con Julian Harker, un miembro de la élite londinense que en realidad es el Mannix anciano llegado del futuro con una identidad nueva. Harker/Mannix manipula a Hillinghead, le tiende una trampa y consigue que el detective confiese un crimen que no cometió (el asesinato de Defoe) para sacarlo del camino. Hillinghead será asesinado durante un traslado carcelario. Antes como el resto de inspectores dejará tallado su nombre cerca del lugar del crimen: Longharvest Lane.  Mannix se casa con Polly, la hija de Hillinghead, y funda la dinastía y el banco Harker que sostendrán su conspiración durante décadas.

En 1941, el detective judío Charles Whiteman  trabaja en una Londres asediada bajo los bombardeos nazis. Sufre el antisemitismo de sus compañeros y recibe llamadas de una voz femenina que le dice "Se le ama mucho" y le encarga tareas que no puede rechazar. Esa voz pertenece a una mujer ya mayor Polly Hillinghead, que colabora en el plan de su marido Harker/Mannix. La tarea más terrible que le encarga es matar a una niña de once años, Esther, que sabe demasiado. Whiteman no puede hacerlo. Polly envenena a la niña ella misma en el metro durante uno de esos bombardeos sin que Whiteman pueda evitarlo. Más tarde, Whiteman asesina a Polly y al anciano Julián en venganza por la muerte de la niña, pero es condenado a la horca  por ello. 

En 2023, la detective  Shahara Hasan encuentra el cadáver de Defoe y empieza a tirar del hilo de Harker & Co., el banco fundado por Mannix en el siglo XIX que sigue operando en el presente. Descubre que hay una bomba nuclear oculta en el sótano  del banco, lista para detonar. Paralelamente, un joven Elias Mannix, manipulado por su padre adoptivo y devastado por el rechazo de su madre biológica, es convencido de que su destino es activar la bomba. Al final del episodio seis, en el bucle original de la historia, Elias detona el artefacto. La explosión mata al hijo de Hasan, entre otras miles de personas. Ese hecho es el que impulsa a la Hasan sobreviviente, ya mayor,  a pasarse los años siguientes, ya en 2053, intentando deshacer lo ocurrido.

En 2053, el Reino Unido distópico existente es el resultado directo de la explosión del 2023.  Mannix gobierna como Comandante. La detective Iris Maplewood trabaja para él, convencida de que su orden  es bueno y legítimo. Su misión inicial es investigar a Defoe. Sin embargo, al ver a Defoe morir ante sus ojos y descubrir la verdad de lo que Mannix ha hecho y planea hacer, Maplewood cambia de bando. Ella fue quien disparó a Defoe cuando este perseguía a Mannix a través del dispositivo temporal que llaman "el gaznate", lo que convierte a Maplewood en la asesina del cadáver que aparece en los cuatro puntos temporales. 

El plan para romper el bucle

Hasan y Defoe, desde 2053, diseñan una estrategia para evitar que la explosión de 2023 ocurra. El mecanismo es complejo: si consiguen que el joven Elias de 2023 decida no detonar la bomba, toda la cadena de consecuencias posterior desaparece. Para ello necesitan llegar a Elias antes de que apriete el botón y mostrarle que hay otra opción: reconectar con su madre biológica Sara, lo que le daría el amor que nunca tuvo sin necesidad de destruir nada. 

Maplewood  viaja al pasado a 1890, donde acaba en la celda junto a Hillinghead, al que le revela el plan de Mannix/Harker, inicialmente Hillinghead no se lo cree, no da crédito a lo que oye pero finalmente lo acepta como real y verdadero. En el traslado donde será asesinado el detective, este tiene la oportunidad de hablar con Mannix/Harker al que revela que lo sabe todo y donde siembra dudas en él sobre su plan (circular) y la moralidad del asesinato de miles de inocentes en la explosión de 2023. Asistimos pues a un replanteamiento y reajuste del bucle que acabará disolviéndose. Finalmente Mannix/Harker reflexiona sobre su plan y graba en un disco un mensaje diferente para hacerselo llegar en el futuro a Mannix joven para que no detone la bomba. En este nuevo ciclo temporal Whiteman también termina  asesinando a Polly y Mannix/Harker, pero antes Mannix le pide a Whiteman que guarde el disco. Whiteman es perseguido por la policía, comandada por el hijo de Mannix/Harker y es abatido en un pub frecuentado por la policía.  Pero antes Whiteman guarda el disco detrás de una fotografía del bar. Como Hillinghead  también Whiteman dejara inscritos su nombre y un mensaje para la detective Hasan en Longharvest Lane.

La Hasan de 2053  viaja a 2023,  recupera el disco que Whiteman escondió en el bar, y con esa información le  pone el disco a Elias Mannix (joven) con el mensaje de su yo anciano de 1941, que le dice que no lo haga, que hay otra manera de tener lo que desea. Y Hasan le lleva ante Sarah, su madre. El reencuentro funciona. Elias decide no detonar la bomba.  Con la decisión de Elias de no accionar el artefacto, el bucle se rompe. La explosión no ocurre. El Reino Unido distópico no se produce aunque también tiene un coste: Eias Mannix desaparece de la existencia. Los cuatro detectives viven sus épocas sin que ninguno tenga un cadáver que investigar en Longharvest Lane, porque Defoe ya no muere allí y tampoco Mannix viajó al pasado como consecuencia de  este reseteo.

En la escena final,  Hasan para un taxi en 2023 y el conductor es Maplewood, que en esta nueva línea temporal simplemente existe, sin misión ni conspiración. Las dos mujeres se miran un instante. Ninguna sabe exactamente qué compartieron. Y la serie cierra dejando abierta la pregunta de si el tiempo, al rehacerse, guarda algún eco de lo que fue. Podría ser un guiño a una posible continuación de la serie, aunque personalmente creo que es una serie bastante cerrada.

Como he dicho antes, si seguimos la lógica temporal de la paradoja del abuelo, la trama de bucle circular de la serie es totalmente inconsistente pues  si Elias no detona la bomba, Mannix no existe como Comandante, y si Mannix no existe, no hay nadie que haya enviado a Maplewood al pasado a dispararle a Defoe, y si Defoe no muere, no hay cadáver en los cuatro tiempos, y si no hay cadáver, ninguno de los cuatro detectives investiga nada y el bucle entero no arranca. 

Al margen del argumento cabe destacar la ambientación de la Londres victoriana y la  de los bombardeos de la 2ª guerra mundial. En el fondo de  la serie hay cierta denuncia social: el miedo a descubrir su orientación sexual a finales del XIX, el odio antisemita en 1941, el odio al extranjero en 2023, el miedo a disentir del Comandante Supremo en un mundo aparentemente feliz en 2053. El más complejo de los personajes es el judío Whiteman capaz de las peores cosas y al mismo tiempo de querer salvar a una niña, nadando permanentemente en una ambigüedad moral que lo hace destacar del resto de personajes, que son mucho más planos. La arquitectura temporal es intrincada  pero está bien resuelta. Las cuatro líneas acaban conectando con una coherencia que muchas series de viajes en el tiempo a menudo no logran. Como positivo debo reconocer que la serie no espera a última hora para resolver la trama, sino que ya en el último tercio vemos la arquitectura del bucle y su posible resolución. En el fondo no importa tanto el cadáver que aparece cuatro veces, parece un "macguffin" de las películas de Hitchcock, como los cuatro detectives que investigan la trama, aunque hubiera sido deseable, insisto,  un mejor desarrollo de estos.

domingo, 29 de marzo de 2026

"Malena" o la condena de la belleza

Título original:
Malèna. Año: 2000. País: Italia. Dirección: Giuseppe Tornatore. Guion: Giuseppe Tornatore. Música: Ennio Morricone. Fotografía: Lajos Koltai. Montaje: Massimo Quaglia. Duración: 92 min. Género: Drama. Reparto: Monica Bellucci, Giuseppe Sulfaro, Luciano Federico, Matilde Piana,  Pietro Notarianni 

Malèna es una de las obras más personales de Giuseppe Tornatore, un relato de iniciación envuelto en memoria, deseo y pérdida. Ambientada en la Sicilia de la Segunda Guerra Mundial, la película sigue la fascinación de un adolescente por una mujer cuya belleza la convierte en objeto de deseo… y de condena social. El film destaca por su cuidada estética —con una fotografía de tono cálido y evocador— y por la inolvidable partitura de Ennio Morricone, que refuerza su carácter nostálgico. Más allá de su apariencia de historia íntima, Malèna es también una crítica a la hipocresía colectiva y al juicio moral que una comunidad ejerce sobre quien se aparta de las normas. Una película tan bella como incómoda, que convierte el recuerdo en un territorio ambiguo donde conviven la fascinación y la culpa.

Malena es una elegía a la adolescencia, al descubrimiento del cuerpo —propio y ajeno— y, sobre todo, a la crueldad con la que una comunidad puede destruir aquello que no comprende. Tornatore construye su relato visual desde la memoria, y eso lo impregna todo de una pátina un tanto melancólica. En la película podemos detectar muchas influencias, tanto del cine italiano como europeo: el neorrealismo italiano si bien a diferencia de éste Tornatore introduce altas dosis de lirismo y sensualidad; la huella de Fellini es muy patente, -por ejemplo la iniciación sexual del adolescente protagonista en un mundo donde sus amigos son  testigos fascinados de un mundo adulto incomprensible, donde el deseo se mezcla con la fantasía-, pero donde también laten  la dimensión trágica de Visconti o el erotismo de Bertolucci.

La Sicilia de la Segunda Guerra Mmundial no es tanto un escenario histórico, que lo es, como un territorio emocional: calles polvorientas y bulliciosas, plazas donde el tiempo parece congelado, miradas que pesan más que las palabras. Y en el centro, Malèna — una inconmensurable e inolvidable Monica Bellucci—, no tanto personaje como símbolo. Una aparición. Una figura que encarna la belleza en su forma más peligrosa: aquella que despierta deseo y, por ello mismo, envidia y resentimiento.

La película es, sobre todo una mirada: la del joven Renato, que observa, proyecta e imagina y con la que es fácil identificarse. Pero también es la mirada colectiva del pueblo, mucho más feroz. Porque si Renato idealiza, el pueblo juzga y condena. Y ahí está la herida profunda de Malèna: en mostrar cómo la belleza femenina se convierte en un campo de batalla moral donde los hombres desean y las mujeres castigan. No hay inocencia en esa comunidad; hay envidia, frustración e hipocresía. Y Tornatore no lo subraya con estridencias, sino con una precisión casi dolorosa.

Visualmente, la película roza lo pictórico. Cada plano parece concebido como un recuerdo detenido: la luz cálida, los encuadres ceremoniosos, la cadencia lenta. Y sobre todo, la música de Ennio Morricone, que no solo acompaña sino que intensifica emocionalmente. Es imposible pensar en Malèna sin escuchar ese tema principal, que actúa como una especie de lamento continuo, como si la propia película supiera desde el principio que todo está condenado a la pérdida.

Pero Malèna no es una película complaciente. Hay algo incómodo, incluso perturbador, en su insistencia en mostrar cómo una mujer puede ser reducida a un simple objeto —de deseo, de rumor y de castigo— sin que nadie intervenga. Y esa incomodidad es su mayor virtud. Porque obliga al espectador a enfrentarse a esa mirada colectiva.

El paso del tiempo, tema central en la obra de Tornatore, aquí adquiere una dimensión casi cruel. La Malèna que aparece al final no es la misma que la del principio: el mito ha sido erosionado por la violencia invisible de la comunidad. Y sin embargo, en ese desgaste hay una forma de redención silenciosa, casi imperceptible. Como si la película nos dijera que crecer —para Renato, para Malèna, para todos— consiste en perder algo irreparable.

sábado, 21 de marzo de 2026

"The Devil’s Hour", una infravalorada serie británica que comienza como thriller y se convierte en una apasionante historia de vidas alternativas

"The Devil’s Hour" es una serie británica creada por Tom Moran, producida por Hartswood Films para Prime Video, con Jessica Raine y Peter Capaldi al frente. La primera temporada se estrenó el 28 de octubre de 2022, la segunda el 18 de octubre de 2024, y Prime Video confirmó ya en noviembre de 2022 que habría segunda y tercera temporada. A día de hoy, la tercera sigue confirmada, pero no tiene fecha pública de estreno anunciada.

La serie arranca con una potente premisa: Lucy Chambers se despierta cada noche a las 3:33, la llamada “hora del diablo”. Su vida está completamente desajustada: su hijo Isaac parece emocionalmente desconectado, su madre tiene visiones inquietantes y ella misma siente que su casa, sus recuerdos y su propia identidad están “desplazados”. Paralelamente, la policía sigue el rastro de varios crímenes que, de una forma extraña, terminan todos conectando con Lucy.

Durante la temporada, la serie parece primero un thriller psicológico con ecos sobrenaturales, pero poco a poco revela que su verdadera lógica es otra: Gideon Shepherd, interpretado por Peter Capaldi no es simplemente un asesino ni un iluminado, sino alguien que recuerda otras vidas o iteraciones temporales. La gran revelación es que Lucy, Isaac y otros personajes están atrapados en una especie de bucle de existencias repetidas, donde ciertas personas conservan rastros, intuiciones o recuerdos de ciclos anteriores. Gideon intenta intervenir en esos ciclos para evitar horrores futuros; por eso parece monstruoso y mesiánico a la vez. Su personaje es de una ambigüedad moral desarmante. El cierre de la primera temporada reordenaba todo lo anterior: las visiones de Lucy no eran simple trauma o locura, sino fragmentos de otras líneas de vida. Isaac tampoco era “frío” en un sentido convencional: es un niño atravesado por una percepción anómala de la realidad. La temporada termina transformando un relato de suspense doméstico en una historia sobre memoria, destino, repetición y libre albedrío.

La segunda temporada cambia el tablero. La sinopsis oficial ya lo dejaba ver: “dos versiones de Lucy colisionan” mientras intentan impedir un crimen terrible, y la serie se adentra de forma mucho más explícita en el juego de memorias, identidades y realidades que la primera solo insinuaba. Aquí Lucy ya no está solo descubriendo que el mundo es raro: está operando dentro de esa rareza. La temporada amplía la guerra estratégica entre quienes recuerdan y quienes viven a ciegas dentro de los ciclos. Gideon pasa a ocupar un lugar todavía más ambiguo: deja de ser solo el gran enigma y se vuelve una figura casi trágica, un hombre que carga con el conocimiento de incontables repeticiones y con la responsabilidad imposible de alterar lo inevitable.

También se intensifica el componente policial y de persecución: la serie adopta un tono algo más procedimental,  menos de misterio puro. Donde la primera temporada construía desconcierto y atmósfera, la segunda empieza a explicar reglas, jerarquías y consecuencias. Eso hace que sea más clara en lo argumental, pero también menos hipnótica en algunos momentos.

A mí me parece una serie muy superior a la media del thriller televisivo reciente, sobre todo por tres razones: 

La primera es por su arquitectura narrativa. Arranca pareciendo una historia de casa encantada, maternidad en crisis y niño inquietante, pero en realidad está trabajando una estructura de ciencia ficción metafísica. Ese desplazamiento de género está muy bien medido: no es un simple giro sorpresa, sino una relectura retroactiva de todo lo visto. Cuando una serie logra que sus primeros capítulos signifiquen otra cosa después del desenlace, hay oficio.

La segunda es el personaje de Gideon, que probablemente sea lo mejor del conjunto. Peter Capaldi lo interpreta con una mezcla rarísima de amenaza, agotamiento moral y compasión. Es un personaje que funciona porque nunca termina de estabilizarse del todo: ¿es un criminal, un profeta, un superviviente, un manipulador, un redentor? La serie gana muchísimo cada vez que entra en su órbita.

La tercera es su tono. Tiene una frialdad británica muy eficaz: no subraya demasiado, no explica sentimentalmente más de la cuenta, y confía en la incomodidad, en los silencios y en la repetición de imágenes. Esa contención le sienta muy bien al material.

The Devil’s Hour mezcla muchos placeres:  el placer de ir completando el puzle e ir comprendiendo que nada era exactamente lo que parecía. Por otro, el placer del desasosiego emocional: la serie no solo intriga, también inquieta. Hay una tristeza de fondo, una sensación de vidas mal encajadas, de personas que se reconocen sin saber por qué, que le da bastante más densidad que a un thriller convencional. No es solo una serie de misterio. Es también una serie sobre la intuición de que ya hemos vivido algo, de que hay dolores que regresan, de que ciertas personas parecen destinadas a encontrarse una y otra vez