lunes, 6 de julio de 2026

Se inicia la tercera temporada de "Silo": Nada es lo que parece y el viaje al origen

El día 3 se estrenó la tercera temporada de "Silo" una magnífica serie distópica de ciencia ficción que ha empezado la temporada con un cambio total de registro. Después de dos temporadas preguntándonos qué es lo que hay fuera del silo, ahora la pregunta es qué está sucediendo en realidad en las altas esferas del poder del Silo tras  la muerte de Bernard que se produjo al final de la temporada anterior y que ha aupado a nuestra carismática protagonista Juliette a la alcaldía del silo. Juliette vuelve convertida en alcaldesa pero sin memoria, y el episodio revela dos cosas que nos dan muy mala espina:  Sims mató a Bernard (que sobrevivió al fuego) y a Juliette la están drogando para que no recuerde nada. Quien controla el pasado controla el presente. 

Juliette se mueve entre la aparente protección del actual establishement que la utiliza como símbolo en su afán de seguir controlando los destinos del silo y la desconfianza de sus antiguos camaradas que no se fían de lo que realmente está pasando con una Juliette amnésica. Sin olvidar lo que ya descubrimos en la temporada anterior: el Safeguard, la salvaguarda, un veneno en las esclusas capaz de arrasar a toda la población de un silo que quiera escapar y el poder que hay detrás del poder, o sea detrás del Consejo, La Voz, El Algoritmo.

Al mismo tiempo, asistimos a una segunda línea temporal,  el Washington preapocalíptico, 353 años atrás,  con la periodista y el congresista Keene, la bomba sucia y  los orígenes de los silos. Pero aquí hay un peligro y es el de diluir la tensión de la trama principal. La trama de los orígenes  de los silos carece de la urgencia del thriller de supervivencia. El inicio me parece de los mejores de la serie a nivel de atmósfera e idea, pero la amnesia es un arma de doble filo  y el salto al pasado es un riesgo que puede desinflar la tensión. 

Al margen de esta consideración general hay tres hilos de los que hay que tirar: los mensajes cifrados que empieza a recibir Juliette de alguien anónimo —mientras unos la drogan, otros intentan devolverle la verdad-,  el grupo enmascarado que asalta una planta y desaparece sin dejar rastro, que sugiere que el "orden restaurado" que vende Sims en el consejo es puro decorado; y sobre todo ese objeto que enlaza las dos épocas, el dispensador Pez con forma de pato, que es la costura entre el silo y el Washington pre-apocalíptico. Ese dispensador es la prueba material de que las dos líneas son la misma historia: la verdad escondida en lo cotidiano.

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