lunes, 31 de diciembre de 2018

"Transferencias", interesante serie sobre el intercambio de cuerpos



Acabo de terminar esta serie francesa de ciencia ficción de 6 episodios en Netflix y solo puedo decir una cosa: que me ha gustado y mucho. La producción es de 2017 y son sus creadores Patrick Benedek y Claude Scasso. A diferencia de la serie "Altered Carbon" que ví a principios de este año y que tengo pendiente de comentar, esta serie francesa nos hace reflexionar sobre demasiadas cosas: la búsqueda de la inmortalidad o el deseo humano de perserverar cueste lo que cueste y caiga quien caiga, el tráfico de cuerpos, el poder de la iglesia sobre las mentes y las conciencias sobre este y otros temas, la corrupción en los cuerpos policiales y otros estamentos sociales y políticos, la doble moral de perseguir en público lo que se practica en privado, el fanatismo extremista, etc. Pero es que además el tema de los transferidos tiene muchas lecturas: se puede leer en clave social actual o pasada, con la criminalización de determinados grupos: quitemos a los transferidos y pongamos otros colectivos, los judíos señalados con la estrella de David, el actual fenómeno de la inmigración que es concebido como una amenaza por un amplio sector de la población, etc. Son demasiados los temas planteados  en una trama que resulta adictiva y absorbente desde el primer momento.

Ambientada en un futuro próximo pero tecnológicamente más avanzado, tiene algunos rasgos  de thriller policial y político y también de distopía, con esas pantallas públicas enormes invitando a la delación a la ciudadanía ante la menor sospecha, (pues nadie conoce a priori quien puede ser un transferido),  y  ese cuerpo policial de intervención rápido llamado BATI al que veremos adscrito a nuestro protagonista. Y es que todo empieza cuando Florian disfruta de sus vacaciones, junto a su familia, navegando por el Mediterráneo y sufre un accidente que le hace caer en coma. Pasan cinco años y su mujer decide realizar una transferencia del alma, conciencia o memoria  de su marido en el cuerpo de un policía de la BATI, Sylvain, herido en un tiroteo, de forma que cuando Florian despierta se encuentra en un cuerpo y en una vida que no es la suya, con una relación amorosa de la que no se acuerda y un nuevo comportamiento muy diferente al anterior inquilino del cuerpo. La BATI es una unidad policial de intervención especial dedicada a la caza de transferidos. En tiempos las transferencias con fines terapeúticos estuvieron permitidas pero hoy en días todas las transferencias están terminantemente prohibidas.

Para la esposa de Florian no resultará fácil habituarse al nuevo cuerpo de su marido. Para Florian no será fácil hacerse a su nuevo cuerpo y prescindir de su vida anterior, su familia, sus hijos y desarrollar un trabajo muy alejado del suyo de policía pues era ebanista. Florian parece y es mucho mejor persona que Sylvain, no comparte el comportamiento extremista de alguno de sus compañeros de armas, no responde a los requerimientos de su compañera y novia del inquilino anterior y poco a poco irá desentrañando una enrevesada trama de transferencias ilegales en la que están implicadas algunas personas con contactos en los niveles policiales y religiosos. El protagonista es un héroe a su pesar, alcanzando mayor estatura moral cuanto más tiempo transcurre e influyendo positivamente en quienes le rodean. Pero a medida que la trama avanza aumentan los riesgos y peligros, pues en ocasiones la transferencia puede corromperse al aflorar la personalidad del antiguo inquilino y el sujeto convertirse en un asesino psicótico.

Esta serie es también un drama sobre la identidad y hasta que punto somos una equilibrada combinación de cuerpo y alma, de forma que la identidad no solo es psicológica sino también física. Y plantea enormes dilemas éticos, morales, filosóficos, religiosos, políticos y sociales. La iglesia no sale muy bien parada, pues nos encontramos con un sacerdote, el Padre Luc, que se opone a la práctica de las transferencias y a los transferidos, que confiesa a través de unos sistemas de confesión tecnológicos avanzados, pero que paradójicamente recibe donaciones de personas vinculadas al tráfico de cuerpos. La iglesia se opone a las transferencias pues le parece antinatural y en oposición a las leyes divinas. En un momento en que la ciencia lo puede todo, incluso alcanzar la inmortalidad se produce un renacimiento religioso en la sociedad. De ahí, de que la religión tome un tono político y  enardezca a las masas a que un grupo de exaltados se tome sus postulados muy en serio y comiencen a hacer sus razzias hay apenas un paso, que es muy fácil cruzar. Como he dicho anteriormente vemos muchas escenas que nos recuerdan la persecución de  minorías en los países totalitarios, a los que se considera culpables de todos los males. La persecución llega hasta el punto de marcalos a sangre y fuego con el símbolo griego de "omega". Pero junto a ello vemos como las clases acomodadas y las grandes corporaciones hacen sus negocios y se aprovechan de la "carne" que ponen a su disposición, como si de  ganado o un vestido se tratase. ;¿me sentará bien?, olvidando que esa carne de cañón (hay escenas duras) son personas como ellos con sus vidas, sus seres queridos, sus recuerdos y sentimientos, etc.

La ciencia ficción es capaz de enfrentarnos a nuestros propios miedos,  a nuestras pesadillas como personas y sociedades. Lo hemos podido ver en "El hombre en el Castillo" o en "El cuento de la criada". La delación puede llegar de tu propio hij@ como le pasa a nuestro protagonista, al final de la serie. La demagogia barata de políticos y predicadores religiosos, la manipulación de las masas, la corrupción como un mal consustancial de nuestras sociedades avanzadas, la falta de empatía, etc son algunas de las cuestiones que veremos reflejadas en los diferentes capítulos de esta serie que se hace corta y que pide a gritos una continuación. Nos encontramos pues ante una sorprendente producción francesa, muy bien realizada, con un plantel de actores que lo hace bastante bien en general, especialmente Sylvain o su novia o  la niña que esconde en su cuerpo a un antiguo traficante de cuerpos que busca, a través de Sylvain-Florian, su particular venganza contra los actuales dueños del negocio del tráfico de cuerpos.

domingo, 30 de diciembre de 2018

Outlander: Llega el gran momento, Brianna conoce a su padre, Jamie

Muchos han sido los hechos acontecidos desde el primer capítulo de la 4ª temporada. Desde entonces, la serie ha ido ganando en intensidad capítulo a capítulo hasta llegar a este noveno capítulo, tan esperado por los seguidores de la serie. Recordemos que ha sucedido desde mi último post. Tras una fugaz estancia en la hacienda de su tía Jocasta, Jamie, junto a su esposa Claire, se asientan en un vasto territorio de Carolina del Norte de  más de 4.000 hectáreas concedidos por la corona británica, en el límite de la civilización. 

En estos primeros capítulos asistiremos  a la difícil convivencia con los indios cherokees, los incidentes entre algunos de los primeros pioneros y los aborígenes, el creciente descontento de los nuevos habitantes de las colonias por los crecientes e injustificadas tasas e impuestos de la corona británica, al encuentro con Murtagh, padrino de Jamie, a quien no veíamos desde la celebre batalla de Culloden y su posterior encarcelamiento, la reaparición de Lord John Grey con William,  el hijo que tuvo Jamie con Geneva Dunsany, y sobre todo vivimos con preocupación el viaje al pasado que emprende Brianna, la hija de Claire y Jamie, para intentar salvar a sus padres de una muerte segura.

Y es que tal y como recogieon los periódicos de la época el matrimonio formado por Jamie y Claire Fraser pereció un 21 de enero, de no se sabe que año en su hacienda de Fraser Ridge victimas de un pavoroso incendio. Brianna, tras su paso por el portal, por las piedras de Craigh Na Dun será encontrada por Laghoire, la joven que estuvo casada con su padre Jamie, que al saber que es hija de Claire pretende encerrarla, no obstante es liberada por la hija de Laghoire y conducida a Lallybroch donde Ian, marido de Jenny, le paga el pasaje  al Nuevo Mundo. Tras Brianna viaja también al pasado su enamorado Roger Wakefield McKenzie, que atravesará igualmente el océano en un barco cuyo capitán es el malvado Stephen Bonnet, al que conocimos en el primer capítulo de esta cuarta temporada y que ocupa el lugar como villano del recordado Jack Randall. 

En Willmington, Brianna y Roger se reencuentran y se casan por un antiguo rito escocés, si bien al poco tiempo se separan cuando Brianna descubre que Roger sabía y no le dijo que sus padres habían muerto en el mencionado incendio. Brianna se topa con el pirata y contrabandista Bonnet, al ver el anillo de su madre, y será violada por él. En el capítulo noveno que acabo de ver, el capítulo más emotivo de los que llevamos de temporada, Brianna conoce, por fin, a Jamie y pasará varias semanas con sus padres en la casa familiar, junto a Murtagh y a su primo Ian, si bien bastante traumatizada por el asalto sexual del que fue objeto y por las consecuencias de dicha violación: está embarazada. La tragedia se precipita. Roger busca la hacienda de los Fraser y por una desafortunada confusión es objeto de una brutal paliza a manos de Jamie. La historia se pone al rojo vivo.

viernes, 28 de diciembre de 2018

"La tierra de las mareas" (Tidelans), entretenida serie australiana de Netflix sobre sirenas

No hace muchos meses que veíamos una serie sobre sirenas "Siren" de la cadena americana Freeform, la antigua ABC Family. Pues bien, el pasado 14 de diciembre Netflix protagonizaba su particular serie de sirenas que en esta ocasión tiene marca de producción australiana. La serie, de 8 capítulos,  narra la historia de Cal (por Calliope) McTeer (interpretada por Charlotte Best)  que llega a su pueblo de Orphelin bay tras pasar  una larga estancia, 10 años, en un correccional por la muerte de un policía cuando era apenas una adolescente. El pueblo que, aparentemente, vive de la pesca oculta demasiados secretos que empiezan a salir a la luz, tras el asesinato  de un pescador. Buena parte del pueblo vive de tráfico de drogas, cuyas operaciones son dirigidas por una enigmática mujer, Adrielle Chutbert, interpretada por la española Elsa Patacky, lider de una comunidad de personas que se autodenominan "Tidelanders". En realidad, los Tidelanders son mitad humanos, mitad sirenas, hijos de humanos y sirenas.

Cal descubrirá que ella misma es una "tidelander", que la que creía su madre le tendió una trampa que la llevó a la carcel, y se enfrentará en una segunda mitad de la serie bastante dinámica a la lider de los Tidelanders, Adrielle. Adrielle busca el regreso de las sirenas y la muerte de los humanos. Completan el reparto el australiano Aaron Jakubenko (que también vimos en Las crónicas de Shannara), como Augie Mcteer, hermano de Cal, el brasileño Marco Pigossi, como Dylan, Madeleine Madden como Violca y Richard Davies como Colton Raxter, entre otros. Como otras muchas series de Netflix, no es una serie que te sorprenda demasiado, que te subyuge, pero cumple con su función de entretener. El final es un autentico "cliffthanger" con todas las "Madres", las míticas sirenas,  saliendo del mar buscando a Cal, tras el enfrentamiento final entre ésta y Adrielle.

jueves, 27 de diciembre de 2018

"Hakan, el protector", el héroe turco de Netflix


Siempre es agradable conocer la filmografía o las producciones audiovisuales de otras latitudes. Conozco a  gente que se asombra cuando comento que he visto tal o cual serie o película coreana, japonesa o sueca pues la mayoría del personal está acostumbrada a consumir sobre todo productos americanos. Pues bien, en esta ocasión, Netflix nos ha servido un curioso producto de origen turco que he visto en una maratón hace unos días. Hasta ahora lo que nos estaba llegando de Turquía eran sus telenovelas que llevan camino de destronar a las latinoamericanas. Hakan el protector es una serie fantástica de diez episodios que se deja ver con facilidad.

Cuenta la leyenda que hace siglos cuando Mehmed el Conquistador llegó a Constantinopla este se encontró con unos seres inmortales cuyo objetivo era acabar con el mundo y la humanidad. Todos los grandes desastres, guerras y epidemias fueron obra suya. Para acabar con ellos era necesario combinar tres objetos: una camisa mágica que hace a su poseedor invulnerable a cualquier ataque, un anillo que detecta a los inmortales y un puñal, único arma que puede matarlos. Solo podría matarlos un protector. 

En nuestros días nos encontramos con que el protector, el último de una estirpe de protectores, es Hakan, un joven corriente que sueña con montar su propio negocio con un amigo y cuyo modelo de éxito es el empresario local Faysal. Hakan vive con su padre adoptivo, dueño de un bazar. Todo cambia cuando una mujer acude al bazar de su padre buscando una camisa misteriosa por la que estaría dispuesta a pagar una gran cantidad de dinero. A partir de este momento veremos como Hakan descubre cual es su misión en la vida, ser el nuevo protector. 

En este propósito se encontrará con la ayuda del doctor Kemal y su hija Zeynep. Los tres deberán encontrar al último inmortal y aunque durante la mayor parte de la serie creemos que el inmortal es el jefe de seguridad de Faysal, Mazhar, la realidad será bien distinta. Hakan se enamora de Leyla que trabaja como secretaria de Faysal, si bien Zeynep parece que siente también algo por el joven.

El final es totalmente abierto por lo que parece segura una segunda temporada. La serie sin ser nada del otro mundo cumple sobradamente con su misión de entretener, con el añadido, además, de poder disfrutar de unos pintorescos paisajes, la ciudad de Estambul, la antigua Constantinopla. Está correctamente rodada, con un sentido del ritmo más que aceptable. Y aunque se mueve por aguas demasiado conocidas, el previsible romance,  la típica lucha de buenos y malos, estos últimos villanos con rasgos muy marcados desde el inicio, cayendo a menudo en el cliché, su colorido envoltorio y  la manera de tejer la trama nos ha seducido.  Tiene potencial. Veremos en el futuro.

lunes, 24 de diciembre de 2018

40 cabeceras musicales de series. Mi selección particular



Ya le he dedicado un pequeño apartado a la música en estas páginas, me refiero a la serie que fue el origen de este blog hace cinco años, "Fringe". En esta ocasión destacaré aquellas openings o intros de series que me han dejado un buen recuerdo, son más de cuarenta. No pretendo hacer ningún ranking así que las citaré conforme me viene a la cabeza sin ningún tipo de orden preestablecido. En algunas ocasiones, la música va acompañada de una excelente cabecera, desde el punto de vista gráfico, otras no tanto. Ahi van mis openings de series favoritas, es una lista abierta que iré completando, de todas ellas dejo vinculo a la mejor versión que he podido encontrar en Youtube:

"Westworld" posee una de las intros más reconocibles del panorama seriéfilo actual junto al de "Juego de Tronos". Su autor es, en ambos casos, menudos temazos,  nada menos que el compositor irano-alemán Ramin Djawadi. Djawadi ya había hecho las intros de "The Strain", "Person of Interest",  "Prison Break" o "Blade", pero es realmente en  sus dos últimos trabajos donde realmente se luce alcanzando sus mayores logros hasta convertir estos especialmente el de "Juego de Tronos" en una de las sintonías televisivas más populares. 

La música de "Juego de Tronos" que acompaña a una especie de maquetas que representan el mundo de Poniente utiliza la técnica del "ostinato", técnica muy utilizada en las intros pues repite con ligeras variaciones, una serie de ritmos y notas de claro sabor épico en cada compás, técnica que se demuestra, como se puede comprobar muy eficaz. En "Westworld" la música con una fuerte base de piano acompaña a una muy elaborada e inolvidable intro que recrea la creación de los seres artificiales protagonistas de la trama y que culmina con la imagen del hombre de Vitruvio de Leonardo de Vinci.

Las en vías de desaparición series del tandem Marvel-Netflix se han caracterizado por combinar acertadamente colores, sintonías y sonidos, la de "Luke Cage" es un completo homenaje al Harlem, con ese cromatismo ocre y amarillento de la ciudad reflejada sobre el cuerpo del héroe, la de "Daredevil", eficaz, pegadiza e inolvidable, con ese color rojo en la cabecera que recuerda el del disfraz del héroe, sin olvidar la de "Jessica Jones" o la de "Iron Fist" o "The punisher", cada una con su color predominante y la mezcla de colores y ritmos en el crossover de las cuatro primeras series "The Defenders".

Bella y profundamente evocadora es la sintonía de "Outlander".  La canción "Skye boat song" es una canción popular escocesa que recuerda la huida del príncipe Carlos Eduardo Estuardo a la isla de Skye tras su derrota en la batalla de Culloden (1746). La letra narra como la heroína Flora MacDonald ayuda al príncipe a huir en un barco disfrazado de sirvienta. Una vez en la isla el príncipe huyo a Italia donde viviría exiliado el resto de su vida. La letra fue escrita por Harold Edwin Boulton (1859–1935). 

Bear McCreary compositor de otras grandes sintonías televisivas y cinematográficas   versionó esta canción para que fuese la canción principal de la serie. Como curiosidad la canción está interpretada por su esposa Raya Yarbrough. El compositor estadounidense de ascendencia irlandesa y armenia, Bear McCreary es, además,  el autor de las  sintonías de series como la mítica space opera "Battlestar Galactica", con sus inconfundibles  y contundentes toques de percusión, y su precuela "Caprica",  la original intro de la serie de piratas "Black Sails" y otras como "Constantine", "Da Vinci´s demons", "Agents of SHIELD", "Defiance", "The Walking Dead", "Daybreak", "Terminator: The Sarah Connor Chronicles", "Eureka", etc.

Compuesta por el compositor de origen alemán, Max Ritcher, y con una inolvidable versión de organillo, también la he oído en su versión orquestal, es la intro de la serie "Taboo" que acompaña a unas perturbadoras imagenes bajo el agua que reflejan perfectamente el espíritu de la serie. De igual forma  la serie  "Penny Dreadful" ofrece en su intro la mejor presentación de lo que puede verse a lo largo de sus tres temporadas, una maravillosa reelaboración de los más importantes mitos del terror gótico-romántico, a través de una inolvidable partitura, llena de fuerza,  del compositor polaco Abel Korzeniowski, acompañada por unas imagenes inquietantemente bellas y desasosegantes, llenas de melancolía y de desesperación. 

También protagonizada por Eva Green, la intro de "Camelot", compuesta por los hermanos Michael y Jeff Danna, nos sumerge en los legendarios tiempos que narra la serie, con claras reminisciencias medievales. Otra serie de ficción histórica es la de "El último reino" que narra las aventuras de Uhtred de Bebbanburg, noble sajón criado por los daneses y que  contiene una vibrante y épica banda sonora que comienza en los títulos de crédito, la canción "Tròdlabùndin", interpretada  por la cantante de las islas Feroe Eivør Pálsdóttir, con música  de John Lunn. Por asociación temática, ambas narran las difíciles relaciones de los reinos de Britannia con las hordas vikingas, no podemos olvidar la sintonía de la serie de History Channel, "Vikings". El tema de la intro es "If i had a heart" de Fever Ray, sobrenombre de la vocalista del duo sueco de música electrónica "The Knife", Karin Elisabeth Dreijer Andersson y cantada por Wardruna. Es  una melodía con un ritmo reiterativo, casi un canto guerrero,   que habla precisamente de la muerte antes de la batalla.

"Les revenants",  extraña e hipnótica serie francesa que narra el regreso de los que nos dejaron, que se aleja de las historias de zombies pues los que vuelven lo hacen como eran con sus cuerpos incorruptos, como si se hubiesen levantando de un mal sueño, nos introduce cada capítulo con una minimalista música del grupo escocés Mogwai, que nos acompaña, como un personaje más a lo largo de la trama, remarcando in crescendos los momentos cumbres o más climáticos de la serie. Su música que utiliza pianos, xilófonos y guitarras eléctricas refuerza más si cabe su ambiente fantasmagórico e irreal, resultando más perturbadora que terrorífica e incrementando la atmósfera de tristeza, melancolía e inquietud de la serie.

A finales del pasado año ví la serie belga "Beau Sejour" y me atrapó su extraña trama que narra la investigación de un asesinato a cargo de la propia víctima. La intro es una adaptación de la canción "Alone and forsaken" en flamenco del compositor Hank Williams, que pone el toque sonoro perfecto a las imagenes grises de las llanuras belgas con unos compases llenos de tristeza y melancolía. Aunque no la he visto, digo la serie, me recuerda el estilo del tema de "Beau Sejour" mucho a la opening de "True detective", que es la canción "Far from any road" de The Handsome family. Tampoco he visto "Mad Men" o "Boardwalk empire" pero reconozco que sus intros son otras de las clásicas intros de series de las que conviene no olvidarse.

La intro de "Fringe" a la que aludía al comienzo del post es obra de J.J Abrams y acompaña a las diferentes variantes cromáticas de cabeceras que conocimos (azul, rojo, ámbar, monocromo, retro y distópica). Michael Giacchino compuso la música para el piloto de la serie pasando luego sus responsabilidades a Chad Seiter y Chris Tilton. Tilton se hizo cargo de la música serie desde la segunda temporada en adelante con una potente banda sonora llena de momentos, matices y climax. Otra serie emparentada con la anterior, no en vano, en su inicio se dijo que era su más clara influencia fue la serie de los años 90 "Expediente X" y su inolvidable musiquilla de entrada. Esta fue obra del compositor norteamericano Mark Snow. Y antes de los "expedientes x", tuvimos la ocasión de "rompernos la cabeza" intentando saber quien mató a Laura Palmer en "Twin Peaks". ¿Quien no recuerda su sintonía? Pues bien fue obra del compositor americano Angelo Badalamenti. 

Otra de las intros de mi selección es la de la serie de culto "Firefly" una especie de western espacial que tuvo su continuación en la película "Serenity". La canción que da comienzo a la serie "The ballad of Serenity" es obra del cantante de blues Sonny Rhodes, si bien la letra es de Joss Whedon, creador de la serie. Una de las más reconocibles sintonías es sin lugar a dudas la intro de "Doctor Who". Creada en 1963, es una pieza música escrita por el compositor australiano Ron Grainer pero realizada por Delia Derbyshire. Fue una de las primeras canciones de música electrónica para televisión y ha conocido diferentes arreglos a lo largo de su ya dilatada historia. Rebuscando en el baul de los recuerdos recupero también una de las openings más bonitas del comienzo del siglo: la de "El décimo reino", claro precedente desde el punto de vista argumental de "Erase una vez...", obra de la compositora inglesa Anne Dudley.

inclasificable y un tanto irregular serie sobrenatural "Sleepy Hollow" cuenta con una pegadiza sintonía obra del compositor americano Brian Tyler, mientras que la entretenida serie fantástica "Bitten" cuenta con una bonita sintonía obra del compositor bulgaro-canadiense Todor Kobakov, que remarca a través de las imagenes de la intro, en perfecta conjunción con la música,  el carácter  de la trama: trata del mito de la licantropía, si bien como dije en los post que hice de la serie, sostenida sobre dos ejes fundamentales: el romántico y el que la vincula a las series de "familias mafiosas", lupinas en este caso.

La intro de la serie vampírica "True Blood" es inolvidable, captando a la perfección en la intro el espíritu y la ambientación de este clásico que finalizó hace unos años. La  intro fue realizada por la agencia Digital Kitchen mientras que la canción que suena "Bad Things" es interpretada por el cantante de country Jace Everett. La intro nos ofrece infinidad de detalles sobre la naturaleza de la serie y la zona de Louisiana donde se desarrolla,  introduciendo, de manera sutil,  infinidad de referencias culturales, sexuales y religiosas, sin caer en el estereotipo vampírico, haciendo alarde de  fuertes contrastes temáticos con imagenes visualmente muy poderosas.

Haré una referencia a las breves y pegadizas, por reiterativas,  sintonías de la serie de viajes temporales  "12 monkeys", con la obra "I am The clock" de la Suite de los 12 monos de los compositores Trevor Rabin y Paul Linford  y de "Viajero en el tiempo", (Journeyman), que ví algunos años después de su estreno, antes de centrarme en algunas de las series más recientes, la mayoría de ellas en emisión. La aclamada "Mindhunter" cuenta con una intro del compositor americano Jason Hill que al igual que su trama sabe como  llegar e intranquilizar al espectador.

Empezaré por "The Expanse", una de las mejores space opera desde los tiempos de "Galactica". La inolvidable música de la intro, con un sorprendente, por chocante, componente lírico,  fue compuesta por el compositor canadiense Clinton Shorter, con voz de Lisbeth Scott que escribió la letra en noruego (pongo su traducción en inglés ya que las que he visto por ahi en castellano no me convencen demasiado) : I de sa morgenen jeg,  Stige asoke, Ja lyn tid jeg vet ha delt, Skulder dett be na more (In the so tender morning I, rise in search, yes it's lightning time I know I share, shouldering this I ask now for darkness).

"El hombre en el Castillo" cuenta con otra excelente intro basada en una versión de la canción "Edelweiss" de la cantante y compositora sueca Jeanette Olsson que acompaña a la distópica cabecera llena de símbolos e imagenes que se nos antojan un tanto extraños, como no podía ser de otro modo, pues nos hablan de una realidad alternativa, que pudo ser pero que afortunadamente no fue. La malograda serie "Las crónicas de Shannara" contaba con una bonita sintonía, la canción "Until we go down" de la cantante y compositora de pop electrónico estadounidense Margaret "Maggie" Eckford, más conocida por su nombre artístico, Ruelle. La intro de "Counterpart", serie que nos recuerda bastante, por su temática, a los mundos paralelos a Fringe, cuenta con una original cabecera obra de Karin Fong y música de Kiyoon Nam. En "22-11-63", su intro, compuesta, como Fringe, por J.J Abrams evoca el famoso día del asesinato de JFK que el protagonista está empeñado en evitar creando al final de la serie una realidad alternativa peor que la actual, con el hilo rojo trenzando como en los diagramas de los detectives los diferentes escenarios de la serie

Por último finalizo este post con dos series: la exitosa "Stranger Things", verdadero homenaje y revival de los años 80-90 y la veterana, el año que viene estrenará su sexta temporada, "Los 100". Respecto a la primera, ¿que voy a decir?, todo incluida su intro recuerda esos años que homenajea su trama, la cabecera gráfica con su inconfundible tipografía obra toda ella de la diseñadora Michelle Dougherty, la sintonía musical, obra de Kyle Dixon y Michael Stein, integrantes de la banda de Austin (Texas) "Survie" que hicieron diferentes versiones de una demo inicial que respondía al titulo de "Prophecy", implementando en su obra final un evidente sentido de la tensión y el climax. Por último la sintonía de "Los 100" es obra del compositor estadounidense Evan Frankfort y  al estilo de "Fringe" va variando cromáticamente las cabeceras de en sus diferentes temporadas.