
Como ya he anunciado en una actualización de una entrada del blog me dispongo a ampliar los horizontes de este blog, añadiendo a la temática especifica de la serie "Fringe" no solo series y peliculas de viajes en el tiempo y universos alternativos sino todas aquellas creaciones (libros, series y películas) de ciencia ficcion, fantasía y terror que antes tuvieron su hueco en el blog "Viajando a otros mundos". Como decía en aquel blog pretendo recuperar también viejos y poco conocidos títulos del genero fantástico en todas sus manifestaciones, incluyendo el terror-suspense y la ciencia ficción, títulos que espero puedan disfrutar tanto como lo he hecho yo al descubrirlos y verlos por primera vez.
Comienzo esta labor de recuperación con una película británica de 1988, conocida en España, como "La casa de papel" y en Latinoamerica como "Sueños Alterados". (Paperhouse es su título original). Esta película ha sido un agradable descubrimiento, hasta el punto de considerarla, para mí, una pequeña joya de culto dentro del género fantástico. En ella vemos a una niña de 11 años, Anna Madden que enferma de una enfermedad que en la película llaman fiebre glandular (más conocida hoy en día como mononucleosis infecciosa), propia de jóvenes y adolescentes. Durante su enfermedad, la niña dibuja una casa en un papel y al poco tiempo comienza a soñar con ella y con un niño invalido que vive dentro de ella y que se llama Marc. Todo lo que dibuja se va convirtiendo en realidad en sus sueños: dibujó la extraña casa que tomó vida en sus sueños, dibujó la cara de un niño triste sobre el alfeizar de una ventana que tomó vida igualmente en sus sueños pero el niño, Marc, existe en realidad, aunque Anna no le conozca en persona, pues es un paciente de la misma médica que trata a Anna y está invalido y enfermo.
Anna dibujó también a su padre, aunque cuando lo dibujó le salió con una mirada iracunda que no pudo borrar y acabó pintarrajeando, por lo que en el sueño su padre no tiene cara, es un ser monstruoso, de pesadilla que pretende matarlos y al que ella y Marc logran finalmente vencer. En la vida real su padre lleva mucho tiempo fuera casa y parece haber tenido problemas con su madre, probablemente por la bebida. Anna dibujó un faro como refugio de la siniestra casa, e incluso Marc le dibujó, si, el niño esta vez, un helicóptero para huir de ese terrible lugar. En el último tramo de la película vemos el regreso de su padre a casa y conocemos la muerte de Marc. Anna, deprimida, se va de vacaciones con sus padres al mar. Allí descubre el faro de sus sueños y al borde de un acantilado aparece un helicóptero de la que cuelga una escalera de cuerda mientras la voz de Marc le invita a Anna a subir con él. Anna está a punto de caer al abismo pero sus padres llegan a tiempo de evitar la fatal caída al tiempo que se oye la voz de Marc que le dice: "Anna, debo irme. Estaré bien".
Anna dibujó también a su padre, aunque cuando lo dibujó le salió con una mirada iracunda que no pudo borrar y acabó pintarrajeando, por lo que en el sueño su padre no tiene cara, es un ser monstruoso, de pesadilla que pretende matarlos y al que ella y Marc logran finalmente vencer. En la vida real su padre lleva mucho tiempo fuera casa y parece haber tenido problemas con su madre, probablemente por la bebida. Anna dibujó un faro como refugio de la siniestra casa, e incluso Marc le dibujó, si, el niño esta vez, un helicóptero para huir de ese terrible lugar. En el último tramo de la película vemos el regreso de su padre a casa y conocemos la muerte de Marc. Anna, deprimida, se va de vacaciones con sus padres al mar. Allí descubre el faro de sus sueños y al borde de un acantilado aparece un helicóptero de la que cuelga una escalera de cuerda mientras la voz de Marc le invita a Anna a subir con él. Anna está a punto de caer al abismo pero sus padres llegan a tiempo de evitar la fatal caída al tiempo que se oye la voz de Marc que le dice: "Anna, debo irme. Estaré bien".


El director de esta extraña película es Bernad Rose, autor de alguna otra célebre cinta de terror como Candyman, el dominio e la mente. Cabe señalar que la niña, Charlotte Burke (Anna) solo apareció en esta película mientras que el niño, Elliot Spiers (Marc) falleció seis años más tarde, a los 20 años de edad. Magníficas las interpretaciones de los dos jovenes. Inolvidables las imagenes de la casa y sus alrededores. Una música muy acorde y adecuada a l atmósfera de la cinta. En definitiva una película altamente recomendable para los que gusten de algo diferente al terror de los últimos años, desgraciadamente tan centrado en la casquería, una película de niños y atmosferas inquietantes: una fantasía onírica y oscura que la hace convertirse en una rareza digna de ver y recordar.
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