La semana pasada Netflix estrenó su esperada serie "crossover", "The Defenders", un verdadero regalo para los que, como yo, han seguido con interés las diferentes series de superhéroes estrenadas por la cadena de streaming hasta el momento: "Daredevil", "Jessica Jones", "Luke Cage" e "Iron Fist", series de superhéroes que se alejan del tono más juvenil de DC y que en manos de Netflix adquieren una dimensión adulta con una esmerada producción y unas más que aceptables interpretaciones. La serie sigue cronológicamente la segunda temporada de "Daredevil" y la primera de "Iron Fist", con Elektra muerta y resucitada por La Mano, para convertirse en el esperado "Cielo Negro" del que se habló en otras entregas del Diablo de Hell Kitchen, un arma en manos de la citada organización criminal que la hará poco menos que invencible. Esta serie como las anteriores cuida los detalles al máximo y eso se nota tanto en la música como en el diseño de la intro así como en diferentes escenas de la serie, donde cada héroe tiene su propia tomalidad: rojo "Daredevil", azul "Jessica Jones", amarillo "Luke Cage" y verde "Iron Fist".



Yo esperaba que el final de la 2ª temporada de "Daredevil" tuviese continuación en una tercera pero no, la trama principal de aquella encuentra acomodo en este crossover al igual que sucede con "Iron Fist", lo que hace que ambos superhéroes se conviertan en verdaderos protagonistas de la serie en una perfecta convergencia argumental. Luke Cage y Jessica Jones se quedan,en cambio, en una suerte de personajes secundarios pues sus tramas abiertas no poseen la continuidad tan clara en esta serie como la que se percibe en los otros dos personajes. No obstante, y dicho esto, ha sido una auténtica gozada ver a los cuatro héroes juntos, cada uno con su bien marcada personalidad junto a otros acompañantes de menor entidad pero igualmente importantes para el devenir de sus protagonistas como Claire Temple, Colleen Wing, Karen Page, Misty Knight, Foggy, Trish o la abogada Jerin Hogart, todos los héroes juntos frente a un reto imposible de acometer por separado. Si individualmente estos héroes de carne y hueso nos han dado grandes momentos, juntos nos permiten ver sus enormes diferencias, y vamos viendo como sus diferentes caracteres van encajando, en una sorprendente y extraña química que no era fácil de lograr, a priori. En este sentido me ha encantado el papel de Jessica Jones que ha hecho gala, también, en esta serie, de ese especial carácter de antiheroína del que hizo gala en su propia serie: bebedora, solitaria, huraña, un poco faltona, a veces, como cuando se mete con el Diablo Rojo. Quizás Luke Cage ha sido el personaje que ha quedado un poco más eclipsado en esta macedonia de superhéroes.





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