La película arranca con la desaparición de una niña, Anna. A partir de ese momento y en una compleja y a veces desconcertante narración asistimos a los traumas y obsesiones de una serie de personajes que están intima y familiarmente relacionados entre sí. Durante buena parte del metraje, la narración juega con dos líneas
argumentales que parecen simultáneas en el tiempo pero que no lo son, están separadas por veinte años: la de Ellie, una adolescente rebelde marcada por la desaparición de su hermanastra Anna que mantiene una complicada relación con su padrastro, y la de Paris, un
joven obsesionado con la muerte de su madre. La película no nos explica
demasiado. No se detiene a ordenar las piezas para el espectador. Al
contrario: deja que la confusión forme parte de la experiencia. Y eso
puede desconcertar, incluso irritar. Pero si encajamos las piezas, el relato alcanza una dimensión trágica. En realidad Ellie vive en 2022, mientras Paris lo hace en 2003.
El lago que aparece en el título no es solo el escenario de la cinta sino, sino un portal que cuando baja el agua te traslada a otro tiempo: 1952, 2003, 2005 o 2022. La película al igual que vimos con la serie "Bodies", es una especie de bucle donde el futuro y el pasado se entremezclan y condicionan de tal modo que uno no puede suceder sin el otro. Ya sabemos que en un tiempo lineal esto sería imposible (la paradoja del abuelo), solo si acudimos a líneas paralelas o a una espiral del tiempo conectada entre sus brazos podría entenderse, al menos conceptualmente
La película no usa los viajes en el tiempo para fabricar espectáculo, sino para hablar de ausencias mal interpretadas. Personas que parecían haber abandonado a sus familias. Hijas que crecieron creyéndose rechazadas. Padres convertidos en fantasmas. Madres que nunca pudieron explicar de dónde venían. Todo lo que parecía negligencia, huida o silencio acaba revelándose como algo más cruel: un accidente imposible, una cruel trampa del tiempo.
¿Qué pasó realmente con los que desaparecieron?. Lo explico en el siguiente esquema cronológico:
1. Anna desaparece en 2022: Anna es la niña pequeña, hermanastra de Ellie. Se mete por el portal temporal del lago y no muere ni la secuestran como pensaban en su tiempo: viaja al pasado, a 1952.
2. Anna se queda atrapada en 1952: Allí la acogen, crece, se convierte en adulta, se casa con Benjamin Lang y tiene un hijo: Paris. Es decir: la niña Anna de 2022 acaba siendo la madre de Paris en el pasado.
3. Paris, en 2003, investiga la muerte de su madre: Paris no sabe que su madre Anna venía del futuro. Él cree que hubo algo extraño en su muerte, porque ella tenía ataques o convulsiones relacionados con el lago. Investigando, entra también en la zona del portal temporal.
4. Paris encuentra a Anna niña en 1952: Aquí está el bucle: Paris viaja a 1952 y encuentra a una niña herida. Esa niña es Anna. La ayuda, pero no sabe todavía que está ayudando a su propia madre cuando era niña. Al dejarla allí, sin querer, permite que Anna crezca en 1952, tenga una vida y acabe dando a luz… a él mismo.
5. Paris salta después a 2022: Paris intenta volver a su época, pero acaba en 2022, el presente de Ellie. La policía lo toma por sospechoso de la desaparición de Anna. Cuando ve la foto de Anna en las noticias, entiende el desastre: la niña desaparecida es su madre de pequeña.
6. Paris muere intentando volver a 2003: Él no abandonó a Celeste ni a su hija Ellie. Simplemente quedó atrapado en el salto temporal. Cuando intenta regresar, acaba muriendo ahogado en 2022. Por eso en la vida de Ellie siempre se contó que su padre había desaparecido.
7. Ellie descubre que Paris es su padre: Ellie viaja a 2005 y ve a una mujer joven con un bebé. Esa mujer es Celeste, su madre de joven. Y el bebé que lleva en brazos es la propia Ellie. Ahí Ellie entiende que Paris no era un extraño: Paris es su padre biológico.
La familia queda así: Anna es, al mismo tiempo la hermanastra pequeña de Ellie en 2022; la niña que viaja a 1952; la madre de Paris y por tanto, la abuela paterna de Ellie. Paris es hijo de Anna; pareja de Celeste joven; padre de Ellie; y el hombre que desapareció porque quedó atrapado por el lago. Daniel, el padre de Anna y padrastro de Ellie, queda en una posición muy extraña: como Anna termina siendo abuela de Ellie, Daniel sería también, de algún modo, bisabuelo de Ellie, además de su padrastro. Por eso la propia película cierra con esa idea de “siempre hemos sido familia”, pero en un sentido mucho más extraño de lo que parecía. Ni Anna ni Paris abandonaron a nadie. Anna no desapareció voluntariamente; fue arrojada a 1952. Paris no dejó tiradas a Celeste y Ellie; quedó atrapado entre épocas y murió intentando volver. Ahí la película deja de ser solo un rompecabezas temporal y se convierte en una historia de pérdidas mal entendidas con un regusto triste y amargo. Nadie abandonó a nadie. Nadie supo cómo volver. Y todos, de un modo u otro, quedaron atrapados en el mismo lago.

Al margen de la enrevesada trama la película tiene otros atributos y algunos defectos. El escenario natural, la zona pantanosa del lago Caddo es el protagonista, el marco, un espacio casi embrujado, con esos árboles hundidos, esas aguas turbias donde la naturaleza se convierte en laberinto temporal apenas dando un paso. Es un paisaje que sostiene muy bien el tono de la película. También son correctas la interpretaciones de Dylan O’Brien como Paris y de Eliza Scanlen, como Ellie. El primero es el héroe zarandeado por los avatares del tiempo, la segunda aporta ese carácter de adolescente rebelde y enfadada fruto de sentirse abandonada.
Sin embargo la película dista mucho de ser una película redonda, es una película irregular muy interesante pero no enteramente satisfactoria. Mantenernos en el desconcierto permanente hace que pierda intensidad dramática. Reconstruir a posteriori, es decir acabada la película el engranaje temporal y como encajan los personajes en ese engranaje exige un esfuerzo que no se ve recompensando en el momento del visionado. Como he dicho anteriormente la película no se limita a la parte fantástica. Es una película sobre la familia y las ausencias donde la verdad que se descubre no libera del dolor pero al menos le da forma.
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