Hace seis semanas que se estrenó la segunda temporada de "Van Helsing". La primera temporada fue bastante mediocre, remontando algo el vuelo al final, con más tramas rodadas en exteriores y un acelerón en el hilo argumental que me hizo mantener el interés. Y es que desde que abandonaron las instalaciones militares la serie empezó a ser otra, nada del otro mundo, pero desde luego mucho más amena o entretenida. Tuvimos la ocasión de descubrir la cobardía de la médica de color, al abandonar, a su suerte, al marine que acaba convirtiéndose en un zombie vampírico, descubriremos al psicópata que se escondía en el grupo y los comportamientos de otros personajes que deberán enfrentarse a enormes peligros. Y en el otro lado, en el de los vampiros, destacarán los personajes de Dimitri y su hermana Antanasia así como el de Julius.




Esta segunda temporada está resultando mucho más oscura en casi todo que la anterior: el color de la fotografía, de un amarillo mortecino que me recuerda bastante al de "The Strain", el tono de las tramas así como las relaciones entre los personajes, bastante imprevisibles, por cierto. Los paisajes son inhóspitos y los episodios contienen mucha más violencia que la anterior, encontrándonos con escenas bastante gores que prefiero no recordar. Veremos que trayectoria sigue la serie, de momento ha ido de menos a más.
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