lunes, 3 de julio de 2017

"Casablanca", el sacrificio de un heroe romántico



Titulo original: Casablanca. Año: 1942. Director: Michael Curtiz. Productor: Hal. B. Wallis. Guión:Julius Epstein, Philip Epstein, Howard Koch y Casey Robinson. Interpretes: Humphrey Bogart, Ingrid Bergman, Paul Henreid, Claude Rains, Conrad Veidt, Peter Lorre. Sydney Greenstreet. Música: Max Steiner. Sonido: Francis J. Scheid. Fotografía: Arthur Edeson. Montaje: Owen Marks, Vestuario: Orry-Kelly. Género: Drama romántico. Estreno en USA: Noviembre 1942. Estreno en España: 19 de diciembre 1946

La película Casablanca se ha convertido con el paso de los años en uno de los mayores iconos de la cultura audiovisual popular contemporánea. Emitida decenas de veces en las televisiones de todo el mundo, forma parte de nuestra memoria personal y reune, tal vez por casualidad (probablemente ni sus creadores lo previeron)  una serie de elementos que perfectamente combinados la hacen una obra  especial y absolutamente  imperecedera.
El argumento es de sobras conocido: La acción se desarrolla durante la 2ª guerra mundial. Rick Blaine (Humphrey Bogart), un  cínico americano, curtido en mil batallas (luchó en España junto a los republicanos), dirige un local nocturno en la ciudad de Casablanca, "El café de Rick". Su cafe es un verdadero microcosmos en el que se mezclan oficiales nazis, colaboradores de la Francia de Vichy, estafadores, y exiliados politicos. Una noche, un estafador de poca monta llamado Ugarte (Peter Lorre) acude al local de Rick para vender unos salvoconductos que permiten a su poseedor salir del país, pero antes de que culmine la operación es detenido por el capitan Louis Renault (Claude Rains) un policia francés colaboracionista, no sin antes dejar dichos salvoconductos en manos de Rick. 

Al poco tiempo, llegan al local de Rick, una mujer, Ilsa Lund (Ingrid Bergman) y su marido Victor Laszlo (Paul Henreid). Enseguida descubrimos que la mujer había tenido un apasionado romace en la Francia ocupada, concretamente en Paris, con Rick y que un buen día, sin darle ninguna explicación, le abandonó. Sospechamos que buena parte de ese cinismo y amargura que destila nuestro personaje provienen de esa fallida experiencia amorosa. Pues bien, Laszlo, un activista checo, luchador contra los nazis, había venido al local de Rick para hacerse con los pases y asi poder salir de Casablanca, rumbo a América, desde donde continuar su lucha. Se entrevista con Rick para conseguir los salvoconductos pero este se niega a dárselos y ante la pregunta de porque no se los quiere dar, Rick le remite a su mujer.

 En este punto,  -esta es una de las escenas, de las muchas escenas clásicas de la pelicula-, su diálogo es interrumpido por un canto patriótico  de los oficiales nazis presentes en el local,  a lo que Laszlo responde, enardecido,  levántandose y pidiendo a los músicos del local que toquen La Marsellesa. Todas las personas presentes en el local van sumándose al canto que inicia Laszlo, apagando con sus voces el himno alemán. Esta especie de pequeña rebelión tendrá como consecuencia el cierre del local ordenado por los alemanes y ejecutado por Renault. Curiosamente muchos de los actores y extras de esta y otras escenas de la película eran verdaderos exiliados de la guerra lo que aporta un plus a la implicación emocional de sus interpretes.

Escenas memorables son también aquellas en las que Ilsa entra por primera vez al Café y ve allí a Sam, el pianista negro, y le pide "Tocala una vez, Sam, en recuerdo de los viejos tiempos". Sam no le hace caso y ella insiste, "Tocala, Sam, toca el tiempo pasará". 

Y sale Rick hecho un basilisco pues  la canción le trae amargos recuerdos,  pero luego se tranquiliza, aunque hablando luego con Sam dice: "De todos los bares en todos los pueblos del mundo, ella tiene que entrar en el mio". O luego, por la noche, Rick pidiendole a Sam que la vuelva   a tocar "Si la tocaste para ella, la puedes tocar para mí", "Si ella pudo soportarla, yo también puedo".

Posteriormente, Ilsa hablará con Rick para pedirle  los salvoconductos, a lo que él se niega nuevamente. Ilsa le confiesa que le sigue amando y le explica lo sucedido en Francia. Cuando le conoció en Paris creía que Laszlo, su esposo había muerto en un campo de concentración nazi, pero cuando descubrió que  había escapado del campo y vivía abandonó a Rick y regresó con su marido. Al escuchar la historia de Ilsa, Rick cambia de actitud y confía en que  se quede con él. "Siempre nos quedará Paris" y "Los alemanes iban de gris y tu ibas vestida de azul"  son otras celebres frases dichas por Rick a Ilsa en algunas de las escenas más románticas del filme.

Laszlo sospecha que hay algo entre su mujer y Rick. Laszlo es arrestado por un motivo menor y gracias a la intermediación de Rick es liberado, no sin antes prometer a Renault que podrá arrestarle por un motivo mucho mayor: la posesión de los salvoconductos. Rick hace creer a Renault que se irá a EEUU con Ilsa. Pero lo que en realidad hace es entregar los salvoconductos a Laszlo. Posteriormente,  cuando  Renault va   a detener a Laszlo,  Rick se lo impide a punta de pistola. Ilsa duda en quedarse con Rick, pero este le convence de que debe marcharse pues si se queda se arrepentirá toda la vida. 
Aparece entonces el mayor alemán Strasse, que había sido avisado por Renault para impedir la huida de Laszlo, pero Rick le mata. Cuando llega el dispositivo policial el capitan Renault salva la vida de Rick cuando manda detener a los sospechosos habituales. El avión con Ilsa y Laszlo ya ha partido. Finaliza la película con la imagen de  Renault y Rick caminando juntos y una de las muchas frases de la película que ha hecho historia "Louis, creo que este es el principio de una gran amistad".
  
Como hemos visto,  la película gira en torno al dificil conflicto interno de Rick que deberá elegir entre la posibilidad de irse con su amada Ilsa o sacrificar su amor en pro de un bien mayor: la lucha por la libertad de Europa contra los nazis. Rick, a pesar de su aparente cinismo,  es un idealista (siempre luchando por la libertad y contra el fascismo),  vulnerable, un heroe romántico, duro por fuera, pero con el corazón roto por dentro.
¿Por que esta película se ha convertido en un clásico, cuando en el momento de su rodaje nada hacía presagiar su conversión en un mito, en una película de culto?.  La película funciona como un mecanismo de precisión perfecto que provoca sentimientos contradictorios en el espectador y un poderoso impacto emocional. 

Para empezar, cuenta con unos carismáticos protagonistas que, salvo Paul Henreid, hacen unas interpretaciones maravillosas: Bogart borda el papel de ese hombre idealista, curtido en mil batallas, cínico, duro  y romántico al mismo tiempo. Bergman hace lo propio con ese papel de mujer hermosa y  libre, que vive su pasión en unos tiempos dificiles, que tiene sus dudas, ¿que es lo que realmente siente por su marido, Laszlo?: ¿Tal vez agradecimiento, admiración?, pero que al mismo tiempo sacrifica su amor por un sentido del compromiso y del deber. 

Existe, además una gran química entre Bogart y la Bergman. La mirada de ella y la reaccion de él se transmite a la pantalla y de ahi al corazón de los espectadores. No son personajes planos, como el de Laszlo, sino tremedamente humanos, incluso dubitativos, que van evolucionando a lo largo del filme hasta tomar finalmente la decisión que creen correcta. Rick obliga a Ilsa a estar a la altura de lo que se espera de ella. 

Cuando hablamos de sentimientos contradictorios nos referimos a esa lucha interna, que hacemos propia como espectadores, entre el amor y el deber de nuestros protagonistas. ¿Seríamos más felices si Ilsa se hubiese quedado con Rick?. Probablemente, pero ni el momento en que se hizo la película, -la guerra contra los nazis-,  ni la moral imperante en la época lo hubiesen permitido.  

La película que ha mantenido, incluso incrementado su popularidad a lo largo del tiempo, convirtiéndose en una de las mejores películas de la historia del cine se basó en la obra teatral "Everybody comes to Rick´s" de Murray Burnett  y Joan Alison que nunca fue puesta en escena. 

Fue ganadora de varios premios Oscar, entre ellos el de mejor película de 1943, guión y director. A pesar del gran número de escritores implicados en la película el guión tiene una gran unidad y consistencia. Destaca igualmente la fotografía de Edeson que obtiene alguna de las mejores apariciones de la Bergman en la gran pantalla con esa  luminosa mirada entre triste, tierna y nostálgica. 

En cuanto a la música, además de la banda sonora  de Max Steiner sobresale la canción "As time goes by" (El tiempo pasará) de Herman Hupfeld. Otras canciones incluidas en la película son "It Had to Be You",  con letra de Gus Kahn y música de Isham Jones; "Knock on Wood", con música de M.K. Jerome y letra de Jack Scholl, y "Shine"  de Cecil Mack y Lew Brown, con música de Ford Dabney. En una de las escenas de flash back en París, Rick e Ilsa bailan al ritmo de "Perfidia" del compositor  mexicano Alberto Domínguez Borrás

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