miércoles, 15 de octubre de 2014

"Dominion", angeles y demonios


Acabo  de ver la primera temporada de "Dominion", una serie de género fantástico basada en una película del año 2010 que se llamaba "Legión". La serie   se ha estado emitiendo por la cadena SyFy y  acaba de ser renovada, hace un mes, para una segunda temporada de 13 episodios. La acción se desarrolla 25 años después de lo acontecido en la película. En aquella película de fantasía apocalíptica, recordemos, Dios había perdido la fe en la humanidad y había enviado al arcángel Gabriel a ejecutar el juicio final. El arcángel Miguel se revelaba contra Dios e intentaba proteger a un grupo de personas en un restaurante de Nuevo México donde una joven camarera estaba embarazada del que pudiera ser el salvador de la humanidad. En esta serie y después de una cruenta guerra entre la humanidad y los ángeles, los humanos resisten en ciudades amuralladas, como Vega, los embates del arcángel Gabriel, mientras esperan la llegada del que será su salvador. Alex Lannon, un joven soldado, descubre que  él es el salvador. La revelación se la hará su padre que es asesinado al poco tiempo por un ángel menor, un bola ocho, como llaman a los ángeles que poseen a los mortales y que  tienen toda la apariencia de un demonio que incluso pueden llegar a reptar por paredes y techos. A Lannon le transferirá su moribundo padre  unas extrañas inscripciones divinas que aparecerán  tatuadas por todo su cuerpo y que son parte del misterio que rodea su persona y sus poderes. Lannon fue protegido y entrenado por Miguel para hacer frente a la amenaza de Gabriel.
En tiempos como los actuales en los que predomina el laicismo  no parece  tener cabida, aunque sea como simple divertimento, a tenor de las muchas criticas recibidas,   una trama en la que se traten temas como este de los ángeles y los demonios. No se puede valorar esta serie con criterios racionales sino sobre la base de que es un simple entretenimiento. Este tipo de mitología forma o ha formado parte de nuestras religiones, nuestra cultura humana  y  nuestras vidas, desde el comienzo de los tiempos. Referencias al  mito del ángel caído, Satanás, a los ángeles que se rebelan contra Dios, los demonios, están en cantidad de textos tanto religiosos cristianos como profanos, de carácter esotérico. Por lo tanto   para un buen aficionado al género fantástico  que se utilice un material  como este, que forma parte de nuestros mitos y creencias, para hacer una serie o una película entra dentro de lo posible y previsible. La serie, sin ser nada del otro jueves, se deja ver. Tiene el suficiente juego de lealtades y deslealtades, de conspiración política e infiltración, doble juego  y unos cuantos giros argumentales   que la hacen un producto consumible aunque bastante perecedero. No pasará a la historia del cine o la televisión. Las interpretaciones, salvo la del villano David Whele son muy justitas, especialmente la del protagonista que ofrece un registro muy limitado. Los efectos especiales son bastante modestos. Parece  la marca o el sino de esta cadena que, en mi opinión, no está pasando, desde hace tiempo,  por sus mejores momentos. 

Si hace poco al hablar de The Lottery decíamos que era la serie de las conspiraciones: todo el mundo conspira contra alguien, esta serie no le va a la zaga.  La política de Vega está tan viciada y llena de trampas como la de Washington DC en la serie de la fertilidad. Nadie es lo que parece y todo el mundo tiene sus secretos: para empezar el propio Miguel esconde un pasado lleno de crimenes contra la especie humana, aunque pase por ser el bueno de la película,  el benefactor de la humanidad, su hermano, Gabriel, en cambio, parece la personificación de la maldad, sin embargo en otros tiempos fue defensor de ella. Uno y otro quieren ganarse el favor del Padre, Dios. Vega está llena tanto  de ángeles neutrales como de agentes al servicio de Gabriel;  Uriel, la hermana de Miguel y Gabriel juega a lo largo de toda la trama  a dos bandas, la mejor amiga del protagonista, Noma Banks, es un ángel superior y lugarteniente de Miguel, el general Riesen estuvo encamado, durante años,  con la bola ocho que poseyó a a su esposa, el hijo del consul Whele es un acólito de Gabriel... Aquí luchan padres contra hijos, hijos contra padres, todos contra todos movidos por la ambición y el poder.  La serie resulta bastante entretenida. Eso sí. No busquemos grandes ideas, grandes historias  ni grandes interpretaciones. Para pasar el rato y poco más.

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