Película: Los Juegos del Hambre. Tít. original: The Hunger Games. Dirección: Gary Ross. País: USA. Año: 2012. Duración: 142 min. Género: Ciencia-ficción, drama. Interpretes: Jennifer Lawrence (Katniss Everdeen), Josh Hutcherson (Peeta Mellark), Liam Hemsworth (Gale Hawthorne), Elizabeth Banks (Effie Trinket), Woody Harrelson (Haymitch Abernathy), Wes Bentley (Seneca Crane), Donald Sutherland (presidente Snow), Lenny Kravitz (Cinna), Stanley Tucci (Caesar Flickerman), Isabelle Fuhrman (Clove), Toby Jones (Claudius). Guion: Gary Ross, Suzanne Collins y Billy Ray; basado en la novela de Suzanne Collins. Producción: Nina Jacobson y Jon Kilik. Música: James Newton Howard. Fotografía: Tom Stern. Montaje: Stephen Mirrione y Juliette Welfling. Diseño de producción: Philip Messina. Vestuario: Judianna Makovsky. Distribuidora: Warner Bros. Pictures International España. Estreno en USA: 23 Marzo 2012. Estreno en España: 20 Abril 2012.
Nos encontramos ante uno de los "blockbuster" más importantes de las últimas temoradas. Fue el tercer mejor estreno de la historia del cine con 155 millones de dolares de recaudación en su primer fin de semana en la taquilla americana. Pero realmente ¿es la película tan buena?. En mi humilde opinión nos encontramos ante una película escasamente original, las películas Perseguido (1987), Battle Royale (2000) o La isla de los condenados (2007) ya habían tratado bien la faceta del reality show televisado o el torneo a muerte institucionalizado. La diferencia sustancial con aquellas es que aquí el producto está pensado y dirigido al publico adolescente, lo cual no quiere a decir a priori que sea malo pero, la verdad sea dicha, condiciona el resultado final del producto. Sorprenden, por otra parte, las buenas críticas, en general, que ha cosechado esta cinta cuando el género, por lo general, está poco valorado fuera de sus fronteras.

La tiránica clase dirigente viste y actua con una afectación trasnochada, rayana en el histrionismo y lo estrafalario, más propia de la corte de Luis XVI (me recordaron sus peinados los pelucones de la decadente corte francesa) que del futuro que se pretende ilustrar y que contrasta con el cruel espectaculo a muerte en el que se juegan la vida varias decenas de muchachos para entretenimiento, sufrimiento o deleite de las masas adormecidas y de las clases dirigentes, como si de unos nuevos gladiadores en el circo romano se tratase.

Gary Ross, al que recordaremos en la dirección por la estimable "Pleantsaville", nos incita a pensar, más por lo que sugiere que por lo que exhibe, igualmente la instrumentalización de ese poder mediático al servicio del poder político sea totalitario o no, asi como la estrecha frontera que existe a menudo entre la ficción y la realidad. En definitiva, una película que se deja ver, no es nada del otro jueves, pero que hará pasar un rato entretenido a los que la vean y que a semejanza de otras series basadas en libros, nos promete, seguro, nuevas entregas en un futuro más o menos inmediato.
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